El director iraní Alí Abbasi mostró ayer en Cannes un retrato escalofriante de la violencia contra las mujeres en su país con “Holy spider”, una película que cuenta el caso real de un asesino en serie. Saeed Hanaei mató entre 2000 y 2001 a 16 mujeres en la ciudad de Mashhad, la segunda urbe del país, un lugar de peregrinaje para los chiitas en el mundo entero, pero también un lugar de tránsito de la droga entre Irán y Afganistán. Hanaei, un veterano de guerra casado y con hijos, fanático religioso, la emprende con las mujeres drogadictas que se prostituyen en las calles de la ciudad. Una periodista recién llegada de Teherán se empeña en desenmascararlo, a riesgo de su propia vida.
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Una larga pancarta con los nombres de 129 mujeres asesinadas en Francia desde el último festival de Cannes fue desplegada ayer por feministas en la alfombra roja del festival. La acción coincidió con la presentación de un documental sobre femicidios presentado en la tarde en el certamen. Las 129 víctimas son las que han muerto en Francia desde julio de 2021, cuando se celebró el último festival. Nombres como Angélique, Evelyne, Sofya, Nadia, aparecían en negro sobre esa larga y estrecha pancarta blanca, que remontó lentamente los tradicionales peldaños del Palacio de Festivales, sostenida por las activistas del colectivo francés “Les colleuses”. Algunas de las feministas, vestidas de negro, levantaron en lo alto de la pasarela su puño y encendieron bengalas negras. El sábado fue el turno de una mujer desnuda de cintura para arriba y manchada con pintura la que irrumpió en la alfombra roja, para gritar consignas feministas, antes de ser frenada por los servicios de seguridad.
Entre abanicos y capas rosas, la actriz española Rossy de Palma, presidenta del jurado para la Cámara de Oro --que premia la mejor ópera prima del Festival--, deslumbra en la Croisette. De Palma, una de las actrices fetiche de Pedro Almodóvar, es asidua del mayor certamen de cine del mundo, y se mostró encantada cuando se anunció que presidiría el jurado que premia a los jóvenes talentos. “La creación de un film es la historia de una obsesión, un acto de voluntad desmesurado más allá de toda lógica, propulsado por una necesidad vital de expresar una visión (...) Pero un primer film, todavía es más heroico, más arriesgado”, dijo la actriz. “Y como en todas las primeras veces, hay un ingrediente inesperado y mágico”, añadió. En la gala inaugural del certamen, Rossy De Palma ya llamó la atención de todos los paparazzi con un elegante “blazer” negro, unos guantes de cuero rojo, y sobre todo un impresionante collar en forma de nudo.




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