Presentación de «Al modo mío». Actuación de Pimpinela. Con D. Griffo (piano, Dir. mus.), G. Nazar (bajo), E. Dmitruk (guitarra), L. Berstein (teclados), C. Stanzione y G. Laguzzi (coro), D. Sánchez e I. Balián (violines), E. Agnolón ( viola), A. Ciriasi (cello) y bailarines. (Teatro Gran Rex, 14 y 15/6.)
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El dúo Pimpinela no quiso quedar al margen de la moda «retro» que parece dominar al arte y a la cultura de estos tiempos. Y, a la vez que editó, y acaba de presentar en vivo, un álbum en el que reunieron una larga lista de grandes éxitos de los Festivales de San Remo de los '60 y '70, volvió sobre muchos de sus temas más antiguos, aquellos «de pelea» que tanto le gustan a su público. El concierto -frente a dos Gran Rex colmados; lo que da cuenta de una vigencia del dúo que no ha decaídotuvo entonces dos momentos bien diferenciados. El primero, muy largo y en el comienzo, puso a los hermanos Lucía y Joaquín Galán en los conocidos papeles de integrantes de una pareja despechada que a través de las canciones se gritan sus odios, traiciones, bajezas y reproches. En esa parte, desfilaron «Mañana», «No necesito tu amor», «14 de julio», «Miente», «Fuera de mi vida», «Ojalá que no pase nada», «A esa», «Ahora decide», «Ese estúpido», «Nunca más», «Hipocresía» etc. etc. Precedida por un muy bien armado video evocativo de aquellos tiempos, para la segunda mitad quedó la presentación del nuevoviejo material, con clásicos de la canción italiana como «Palabras, palabras», «Grande, grande», «Yo he sabido que te amo», «Te regalo yo mis ojos», «Al modo mío», «Yo mañana» o la imponente «La orilla blanca» con video evocativo. Después de 20 años de historia, nadie podría discutirle a Pimpinela su carácter de producto consolidado. Podrá disfrutarse o no de sus canciones, podrá resultar divertido o emocionante lo que interpretan, pero no se puede cuestionar el profesionalismo y la coherencia en el armado del show -en puesta, vestuario, repertorio, sonido-, y la seriedad a la hora de subir a un escenario. Todo, más allá de la herrática afinación y las «calaturas» de Lucía, la escasa capacidad vocal de Joaquín, del sonido convencional y, por supuesto, la reiteración de una fórmula que sigue dando réditos y que ahora ha vuelto con todo su esplendor. Informate más
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