13 de abril 2005 - 00:00

Socarrona metáfora de Inglaterra

Tim Lott «Vientos de huracán» (Barcelona, Tusquets, 2004. 391 págs.)

Nacido en Londres, en 1956, el escritor Tim Lott es un agudo crítico de la sociedad británica, aún cuando su amplio sentido del humor le impida ensañarse con ella. Lott no es un moralista sino un atento cronista de su tiempo que se divierte en retratar las ridículas costumbres y flaquezas de sus compatriotas mientras pasa lista a los principales acontecimientos de las últimas décadas. Ya en su primer novela «White City Blue», ofreció un mordaz y divertido enfoque sobre la amistad masculina y la entrada a la madurez desde la óptica de un yuppie de los años '90. « Vientos de huracán», ofrece una visión más oscura de la realidad que alcanza ribetes decididamente patéticos en lo que atañe a su protagonista principal.

Charlie Buck
es un simple tipógrafo que a comienzos de los '80 adhiere sin reservas a la política de Margaret Thatcher, seducido por sus promesas de bienestar y por su abierto triunfalismo tras la victoria de Malvinas. Pero siendo un animal de costumbres Charlie no se lleva bien con los cambios. Carece de los valores y de la inteligencia necesaria como para aspirar a otra cosa que a una aburrida vida matrimonial, un trabajo rutinario y a fuertes dosis de alcohol para soportar todo eso. De esta manera el «huracán» Thatcher termina destruyendo su pequeño mundo privado hasta dejarlo en la más completa miseria. Lott relaciona con admirable equilibrio el universo familiar de sus personajes y el contexto político, económico y social que los rodea. Tanto Charlie como su esposa Maureen, su hijo Robert y otros personajes de su entorno, encarnan en sí mismos el naufragio moral de toda una nación. Aunque algunos ya no como víctimas sino como beneficiarios de las debilidades y la corrupción del sistema.

Nada escapa a la mirada minuciosa y socarrona de este autor.En su implacable inventario aparece radiografiada toda una época en la que convivieron, entre otras cosas, los primeros hornos microondas, la exitosa serie Dallas y la revolucionaria fertilización in vitro.

«Vientos de huracán»
provoca una sonrisa con sus coloridas escenas de la vida cotidiana y sus hábitos de consumo; pero cuando la desgracia se abate sobre el fracasado Charlie resulta francamente desoladora, por más que el autor ya la anticipe en el prólogo con su habitual gusto por la ironía.

Patricia Espinosa

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