28 de julio 2006 - 00:00

Soldi y la cúpula del Colón en una muestra

Raúl Soldi, rodeado de bailarines del Colón mientras pintaba la cúpulacuyo boceto original y detalles de sus personajes exhibe la muestra quecelebra los 40 años de su inauguración.
Raúl Soldi, rodeado de bailarines del Colón mientras pintaba la cúpula cuyo boceto original y detalles de sus personajes exhibe la muestra que celebra los 40 años de su inauguración.
Para celebrar los 40 años de la inauguración de la pintura de la cúpula del teatro Colón, Colección Alvear (Av. Alvear 1658). presenta 15 obras de Raúl Soldi con sus personajes además del boceto original y una reproducción en backlight de la misma. Cabe recordar que fue Manuel Mujica Láinez quien pensó en Soldi como el artista argentino que podía encarar una tarea de esa enjundia ya que Soldi había vivido el mágico clima del teatro y de la ópera.

Mujica Láinez recordaba una visita al taller del artista, que había aceptado el encargo sin percibir honorarios, ocasión en la que le mostró una gran rueda giratoria, dibujada de acuerdo a la escala del techo, en torno de la que se desenvolvía la ronda de los personajes, bailarines, cantantes, actores de la Comedia del Arte, músicos, instrumentos musicales.

Son trescientos dieciocho metros cuadrados de tonalidades tenues, grandes transparencias, que coincidieron con el ballet ideado por el coreógrafo Jorge Tomín, según un tema de Ottorino Respighi «Antiguas Danzas y Aires para Laúd» con el que se inauguró la cúpula el 25 de mayo de 1966. Años después, Soldi confesaba que creía que tanto el teatro como la pintura se habían mimetizado, «allá arriba se han ido quedando el tiempo, el polvo, el reflejo de las luces, la música, el sonido de las voces humanas, los aplausos, en fin, la vida del teatro». Hoy no se podría pensar en este teatro sin los personajes de Soldi. Hasta mediados de Agosto.

  • Augusto Zanela  

  • La actual exposición de Augusto Zanela (1976) en Praxis (Arenales 1311). incluye fotografías (1997-2004) y obras recientes del campo del video y de la imagen electrónica que le valieron el Gran premio de Honor en el Salón Nacional de Artes Visuales 2004 en la disciplina Nuevos Medios e Instalaciones.

  • Zanela menciona que un concepto recurrente en su obra es la anamorfosis, vocablo de origen griego que significa transformación. De acuerdo al diccionario: «pintura o dibujo que ofrece a la vista una imagen deforme y confusa, o regular y acabada, según desde donde se la mire». Un ejemplo clásico de la Historia del Arte es «Los Embajadores» de Hans Holbein, el Joven, (1497/1543). Los personajes, Jean de Dinteville y el obispo Georges de Selve, ambos diplomáticos franceses, apoyan sus brazos sobre una estantería en la que hay, entre otras cosas, instrumentos astronómicos y objetos científicos. Parados sobre un piso de mosaicos, de éste surge un objeto que lo cruza oblicuamente y que parece levitar y en el que se ve un cráneo estirado, como en un espejo deformante.

    El mensaje oculto de este famoso cuadro que se encuentra en la National Gallery de Londres, es que nada, ni la ciencia ni la religión pueden contra la muerte. Hay otros ejemplos como el grabado de Goya en el que un personaje observa una sombra proyectada en el piso, la inscripción dice: «Por más que la busques no la encontrarás...», y también las famosas «Meninas» velazquianas. Como estos ejemplos, las fotografías de Zanela exigen un ejercicio de percepción sostenida, el contemplador queda intrigado, siente que hay algo distinto a lo que percibe, surge el sentimiento de la presencia de lo ambiguo y trata de adivinar dónde se encuentra lo diferente.

    El frecuentador de exposiciones quizás se dé cuenta de que están tomadas en la terraza de la Fundación-Proa, el Palais de Glace, el Centro Cultural-Borges. Las imágenes nítidas, impecables, con elementos nada románticos: una aspiradora, un cable en el aire que forma un cuadrado, un damero sobre un piso de madera. Zanela dibuja, construye en el espacio, y ese ejercicio de percepción sostenida mencionado es el que reclama el autor ya que considera «la percepción visual como estadio inicial de un acto reflexivo», acto que se ha perdido en medio de una explosión de imágenes que no da tregua. Cierra el 30 de julio.   

  • Nada más apropiado que el título «Ser Ausente» con el que Elsa Soibelman denomina al conjunto de óleos que exhibe en Del Infinito (Av. Quintana 325). El cuerpo, el rostro, a veces deformado, repetido, han sido recurrentes en la obra transgresora de esta artista. Su propuesta actual es la imagen de una mujer desangelada, distante, asexuada, artificial, inalcanzable adrede. Despojada de toda actitud humana, la individualidad desvanecida, rotos los cánones o ideales clásicos, este ser corresponde a un mundo en el que las certezas están terminadas, de allí esa imagen híbrida. Clausura el 30 de julio.
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