10 de agosto 2001 - 00:00

"Soy músico gracias a mi padre"

Moreno Veloso.
Moreno Veloso.
Con 27 años, Moreno Veloso ha demostrado ya que puede hacer su propio camino sin alejarse del todo de la herencia recibida y sin olvidar que lleva un apellido que es todo un símbolo de la música brasileña. En diálogo con este diario, aclara de entrada: «Yo no siento que compitamos con mi padre. Solamente a los periodistas les puede parecer difícil ser el hijo de Caetano. El es uno de los más grandes artistas que ha dado mi país y una persona magnífica, y su generación ha sido fundamental para todos nosotros. El me enseñó lo primero que aprendí en la música; me acompañaba cantando ya cuando yo era muy pequeño. Y lo más importante: me transmitió las ganas de hacer música. A los 9 años empecé a estudiar guitarra clásica y, por esa época, escribí una letra para una canción suya».

Después, vendrían los estudios de violoncelo y percusión, las participaciones -como compositor, cantante o arregladoren los discos de su padre, las actuaciones con las bandas de Caetano o de Gilberto Gil, su lugar como cellista en el grupo de Carlinhos Brown, su participación como percusionista en un grupo experimental, su paso por la carrera de física de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.

«A pesar de lo que suelen decir las gacetillas sobre mí, no es cierto que sea doctor en física; sólo pasé muchos en la universidad pero no llegué a graduarme», explica. Junto al bajista Alexandre Kassin y al baterista Domenico Lancellotti, grabó y editó su primer álbum, «Máquina de escribir música» que los tres presentarán en Buenos Aires con dos conciertos, mañana y el domingo, en el hotel Sheraton.

Periodista: ¿Cuándo se decidió definitivamente por la música?

Moreno Veloso: Como le decía, la música siempre me acompañó. Pero a principios de los '90, armamos un estudio con un grupo de amigos. Y ahí empezamos a trabajar como profesionales, haciendo bandas de sonido para televisión, cine y teatro; algo que todavía sigo haciendo.

P.: ¿Cómo nació «Máquina de escribir música»?

M.V.: Hace unos años, Carlos Bar-mark, un amigo de San Pablo que es director del museo de arte moderno, me pidió que tocara allí. En esa época no tenía mi propia banda ni muchas ideas para presentar. Fue así que llamé a mis amigos Igualmente, me sigo sintiendo más un intérprete que un compositor.

P.: ¿De dónde viene el título?

M.V.:
El título surgió de una anécdota de Tom Jobim. En un viaje, llegaba a Brasil desde los Estados Unidos con una computadora; por esa época no era algo muy común. Y cuando le preguntaron qué era, contestó que era una máquina de escribir música. Finalmente, aunque Jobim jamás lo hubiera imaginado en ese momento, el desarrollo de la música tuvo mucho que ver con las computadoras; y este disco de algún modo lo refleja. El disco es, precisamente, una mezcla de bossa nova, samba, música experimental, sonidos electrónicos y una indudable influencia de Caetano.

Y es natural que así sea. El padre de
Domenico es un conocido compositor de sambas, el de Alexandre es un músico experimental, y de mi padre todos tienen referencias. Tanto yo como mis compañeros vivimos en Brasil desde pequeños y, por lo tanto, estamos absolutamente familiarizados con el samba y la bossa nova. Pero también, por una cuestión generacional, hemos estado relacionados desde muy jóvenes con las computadoras, con la música electrónica, con el experimentalismo, con las máquinas de ritmo, con la programación; hoy todos los discos se trabajan con una computadora, se digitalizan, se filtran con equipos electrónicos.

Estamos un poco en el medio de todo eso y la mezcla nos sale naturalmente. Esto no quiere decir, como quieren hacer creer algunos publicistas, que yo represente la «Tropicalía» del año 2000. Yo solamente trato de tener un trabajo agradable tocando mi propia música; de hacer aquello que me pare-ce bueno. Hace 40 años, el gran
Luiz Gonzaga dijo que en el año 2000 la gente volvería a oír y bailar forró. Y no se equivocó, lo que quiere decir que estamos volviendo a las fuentes, a la sencillez. Y eso no se contradice para nada con el uso de la electrónica; quizás todo lo contrario.

Blancanieves

P.: ¿Y en ese marco de influencias familiares cómo entra un «cover» de un tema de la película «Blancanieves»?

M.V.: Unos años atrás, estábamos viendo la película con Daniel Jobim, nieto de Tom. Y quedamos absolutamente seducidos por las canciones. Corresponde a un período muy rico para la canción norteamericana. La canción que grabé en inglés y en portugués -«I'm wishing»-, que es la primera de la película, tiene una particularidad. Es de una sencillez increíble; sólo usa tres notas hasta el final, donde aparece una cuarta. Eso nos shockeó tanto a Daniel y a mí que estuvimos entonando esa melodía por varios días.

P.: ¿Cómo se lleva a un concierto en vivo un disco como éste?

M.V.: Por supuesto, usamos instrumentos acústicos. Pero también, batería electrónica, samplers, efectos; aunque todo se hace en el momento, no llevamos nada previamente grabado.



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