15 de mayo 2015 - 10:43

Su encuentro más recordado con Pappo

Con una inmensa trayectoria que lo llevó a ser considerado el "Rey del Blues", el guitarrista, compositor y cantante B.B. King, falleció a los 89 años en su casa de Las Vegas a raíz de un cuadro de diabetes que padecía desde hace 20 años.

El artista no sólo fue uno de los responsables de los momentos de mayor popularidad del blues, sino también un maestro para importantes instrumentistas de la talla de Eric Clapton, Mark Knofler y nuestro recordado Norberto "Pappo" Napolitano con quien en la década del 90 compartió conciertos en el Madison Square Garden y también en Buenos Aires.

Llegó por primera vez a la Argentina en 1980 cuando dio un concierto en el auditorio del Bauen y otro como parte del Buenos Aires Festival Jazz en el estadio Obras. Recién regresó en diciembre de 1991, pero a partir de entonces volvió con cierta regularidad y forjó su lazo con Pappo a quien llamaba "Mr. Cheese" (porque una vez le había regalado una horma de queso).

Después de una seguidilla de visitas que se se extendió hasta 1998, estuvo 12 años ausente y cuando retornó -en marzo de 2010 al Luna Park-, expresó ante sus seguidores: "Sí, tengo 84 años, pero no estoy muerto".

Más allá de sus dotes como intérprete, King también fue un defensor de la educación de la música en los niños. En 2002, fue contratado como partidario oficial de Little Kids Rock, una organización sin fines de lucro que provee a los niños de escuelas públicas de todo Estados Unidos lecciones e instrumentos musicales de manera gratuita.

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