4 de mayo 2005 - 00:00
Teatro en el Malba (pero en el baño)
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Alejandro
Casavalle,
director de la
versión local de
«Reducción»,
que
previamente ya
se representó
en el baño de
hombres del
Museo de Arte
Contemporáneo
de Chicago y
en los toilettes
de otros
museos.
Christopher Weizenbach, autor de la obra e integrante del grupo Walkabout de Chicago, llegará a Buenos Aires el próximo 13 de mayo para ofrecer una charla abierta en el Malba. El elenco estará integrado por Pato Machado, Jorge Sabaté, Pablo Carrasco, Fernando Margenet y Pedro Di Salvia.
Periodista: ¿Fue usted quien descubrió esta obra tan insólita?
Alejandro Casavalle: No, fue Jorge Sabaté, también él la adaptó. Tanto él como los otros actores conocen muy bien el perfil de estos personajes porque han trabajado en grandes empresas o tuvieron algún tipo de relación con ese ambiente.A mí particularmente me interesa trabajar en la diversidad e incorporar a un público que no es el habitué del circuito teatral. Además esta obra me permite seguir desarrollando la línea de «teatro íntimo» que empecé a experimentar en «Punto genital ( pornodrama 1)».
P.: Esa obra incluía un desnudomasculino y hablaba de sexo en términos muy crudos.
A.C.: Así es, me interesa trabajar con la saturación y lo más perturbador de aquella obra era la extrema cercanía entre el público y los actores. «Reducción» es aun más radical. Es la primera vez que dejo una sala de teatro para meterme en un baño público, y la verdad es que es un espacio muy inquietante, sobre todo para las mujeres que nunca entraron en uno, y que escucharan lo que dicen allí los hombres.
P.: ¿El texto original es muy localista?
A.C.: Al contrario es de una gran universalidad, todo sistema empresarial tiene de referencia al norteamericano. De todos modos, nosotros le sumamos varios rasgos argentinos.
P.: ¿Le costó mucho convencer a la gente del Malba de la seriedad de esta propuesta?
A.C.: Para nada. Hubo muchas conversaciones previas, pero enseguida entendieron de qué se trataba. Creo que lo que más les preocupó fue la cuestión práctica. En qué horarios disponer del baño, qué hacer si alguien necesitaba hacer uso de los sanitarios... No quiero parecer obsecuente, pero yo pienso que al Museo no sólo le interesó lo innovadorde este espectáculo sino también su contenido.Y esto habla de una gran amplitud de criterio.
P.:¿Por qué el baño del Malba y no el de algún teatro?
A.C.: Para mí era fundamental montar la obra en un espacio arquetípico, relacionado con este mundo de ejecutivos, también pensamos en algún hotel internacional como el Sheraton.Yo nunca elegí un espacio por moda sino por necesidad y sé que esta obra no provocaría en un teatro lo mismo que en este baño.
Entrevista de Patricia Espinosa




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