El ámbito teatral ve remota la posibilidad de reabrir las salas en lo inmediato. Los más optimistas estudian la reprogramación de fechas, pero el circuito independiente califica la situación de ¨terminal¨.
Teatristas aseguran que no superarán otro cierre
La incertidumbre sobre cuánto tiempo deberán permanecer cerradas dificulta la tarea de reprogramar.
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Paseo La Plaza. El complejo volvió a los espectáculos online y suspendió la reprogramación presencial.
Consultado por este diario, Ariel Stolier, del Paseo La Plaza, expresó: ¨Veremos si podemos, una vez más, reprogramar, lo que genera desgaste porque se apunta al objetivo de volver a trabajar y después no se cumple. Es un proceso muy complejo el de las reprogramaciones y la coordinación de compromisos. Hemos atravesado idas vueltas y una vez más actuaremos en consecuencia. Ofrecimos alternativas por streaming, que seguirán en mayo con formato dual, y veremos si tenemos recursos para generar programación adicional. De nada sirve planificar sin variables claras¨.
El Paseo La Plaza y otros espacios ofrecieron estas dos semanas espectáculos vía streaming. ¨Ahora estamos como Europa y Estados Unidos cuando entraron en el otoño y padecieron esas olas de contagios”, continuó Stolier. “De modo que las restricciones sobre horarios y circulación afectan de lleno a nuestra actividad. Estamos abogando por estar listos para reabrir con las dificultades extremas de sustentabilidad que impactan cuando nos vuelven a cerrar. El streaming es coyuntural y funciona marginalmente para ciertos contenidos, pero de ningún modo reemplaza a la actividad presencial que iba progresivamente recuperando títulos y público. Es evidente que nuestra actividad está ahora fuera de la agenda en un contexto muy negativo a nivel político y social¨.
Claudio Tolcachir, de Timbre 4, fue más pesimista: ¨Estamos desesperados. Necesitamos que Cultura de Ciudad y Nación traigan planes, armen algo, piensen algo. La cantidad de teatros que va a cerrar en los próximos meses es enorme. Ningún teatro, ni Timbre, ni Callejón, está a salvo del cierre definitivo. La situación es terminal. Algo hay que hacer y ya no se trata de abrir o no al 30% porque eso es a pérdida, es una vía como para estar en movimiento pero no es la solución económica para las salas. No sé si son subsidios, acuerdos o apoyos de empresas. Nosotros ya inventamos miles de cosas, ahora necesitamos una propuesta de quienes gestionan la cultura¨.
“El clima social, sanitario y de salud pública no da lugar para poner el trabajo de uno por delante”, reflexionó Sebastián Blutrach, de El Picadero y el Teatro Cervantes. “Esto no quiere decir que no sea importante pero sí es difícil equilibrar salud y trabajo en este momento. Seguiremos, junto con las autoridades de Ciudad y Nación, con ayudas a salas y artistas independientes luego de un año de mucho castigo. Pero también hay un horizonte de vacunas por delante¨.
Francisco Lumerman, de Moscú Teatro expresó: ¨Pudimos reabrir recién el 15 de enero y estábamos recuperando algo de lo que habíamos invertido en ventilación mecánica. Y ahora de nuevo el cierre. Los teatros independientes tienen economías muy frágiles para estar abriendo y cerrando. Estamos pidiendo ayudas a los entes gubernamentales y abrimos una membresía para quienes puedan colaborar con la sala”. Mariano Stolkiner, de El extranjero, coincidió: ¨Lamentablemente, no hay otro plan más que salir a pedir ayuda a un Estado dispuesto a clausurar por completo una actividad, como la teatral, sin poder argumentar que el teatro haya funcionado como foco de contagio. Salvo que se haya tomado la decisión de dejarlo morir¨.
Finalmente Javier Daulte, de Espacio Callejón, concluyó: ¨Lo veíamos venir. La duda es cuánto tiempo será, una cosa son dos semanas, otra cuatro, y otra dieciséis. Estaremos ahí con la gente del teatro viendo qué más se nos ocurre para seguir. La expectativa es que la curva baje y aumenten las vacunas. En Estados Unidos están muy avanzados. En Broadway sólo reabren si lo hacen al 100%, si no no es rentable. Acá todo es muy diferente”.



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