20 de junio 2003 - 00:00

Telenovela hoy: la vieja guardia juzgó a la nueva

Alejandro Romay, su mucama «Blanquita», el rating, la pareja Celeste Cid/Pablo Echarri, la rivalidad Adrián Suar-Claudio Villarruel y el perro de «Los simuladores» fueron parte de los temas sobre los que discurrió, el martes a la noche, un encuentro entre históricos y novatos de la telenovela criolla. Con los autores Alberto Migré, Celia Alcántara, Jorge Maestro y Daniel Delbene, entre otros, productores y representantes del departamento de distribución de Telefé (Silvina D´Angelo y Michelle Wasserman), transcurrió la reunión en casa de otra autora, Ana Montes, donde, además de entregarse algunas distinciones, se conversó en este ágape íntimo organizado por Amanda Ospina, creadora de la Cumbre de la Industria de la Telenovela.

Mientras Silvana D´Angelo se lamentaba sobre algunos títulos de novelas locales, que por ser tan malos complican su exportación y obligan a forzar cambios, Ospina contó a Migré el origen del famoso culebrón mexicano «Los ricos también lloran», de Valentín Pimstein. El nombre surgió a propósito de un funeral al que había asistido el autor, donde se velaba a una mujer de mucho dinero. Entre velos negros y pañuelos, Pimstein se topó con la mucama de la familia que, afligida, le comentó: «Señor, ¿de qué se sorprende? Los ricos también lloran».

Hablando de mucamas, Migré recordó que la de Alejandro Romay, «Blanquita», era el terror de los autores, pues el zar de la televisión la consultaba diariamente a ella sobre las novelas. Según la respuesta de Blanca, a los culebrones se les subía o bajaba el pulgar.
A la hora de las críticas a las telenovelas,
Alcántara opinó que «Betty la fea» triunfó porque nadie se creyó que Betty fuera fea; resultaron unánimes las alabanzas a la brasileña «El clon» y también se coincidió en que «Resistiré» es «la antinovela total, donde ni siquiera se respetan los arquetipos griegos». «Celeste Cid siempre parece estar oliendo caca», comentó el más crítico, mientras que la mayoría consideró que su corta edad no ayudaba.

Sin embargo, recordaron que Soledad Silveyra, también con 19 años, había sido la heroína de «Rolando Rivas Taxista» de Migré, pero, claro «eran otros tiempos». El galán de Cid, Pablo Echarri, salió airoso pues nadie lo cuestionó: «Es un ángel», dijeron los entendidos.

Hubo mucho sobre los choques entre Adrián Suar y Claudio Villarruel. Primero, criticaron la carencia en ambos del bajo perfil. «Un gerente de programación no tiene que salir en las tapas de las revistas, se tiene que dedicar a programar y punto. A Hugo Di Guglielmo y Gustavo Yankelevich, pocos les conocían la cara». La nueva versión que circuló fue que Suar había rechazado el piloto de «Los simuladores» y que no se lo veía del mejor humor los lunes, cuando ensaya programas para competirle a Telefé.

Y ya anticiparon el segundo round para julio: mientras Suar mudará por enésima vez «Durmiendo con mi jefe» a los domingos a las 21 y proyecta para los sábados el programa de entretenimientos de Araceli González «Por mamá», Villarruel dará batalla los sábados con el nuevo programa de Jorge Guinzburg y los domingos con el ciclo de Julián Weich.

A propósito de «Durmiendo con mi jefe», uno de los presentes diagnosticó el error básico del ciclo: « Desde el Gordo y el Flaco y Abbot y Costello hasta 'Extraña pareja', los dos protagonistas masculinos deben ser antagónicos y complementarios. El programa de Brandoni y Francella falla porque ambos interpretan el mismo papel».

•Confusión

Sobre rivalidades y fracasos, se habló de las películas argentinas «El día que me amen», con Suar, contra «Vivir intentando» con las «Bandana», de Tomás Yankelevich. La mayoría se quejó de la insostenible buena crítica que recibió «El día que me amen» en «Clarín» (claro, Suar es el director de programación de «Canal 13») y las malas que comenzó a tener la de las Bandana, antes del estreno inclusive. « La lucha entre los medios confunde al espectador», coincidieron todos.

Jorge Maestro
defendió al film de «Bandana» por su buena dirección aunque reconoció que «cantan poco, cuando es eso lo que los fans van a buscar». Con respecto a la película de Suar, también hubo coincidencia en que la mejor actuación es la del perro Betún, el mismo de en «Los simuladores», pero que incluso se lo ve más natural en la serie.

Celia Alcántara
recibió su plaqueta y bromeó ante los entusiastas aplausos: «Estoy necesitando un público como ustedes», mientras que Alberto Migré citó el título del film de Almodóvar «¿Qué he hecho yo para merecer esto?». Luego se puso serio y reconoció que, en las condiciones actuales, no volvería a la televisión. La razón que repite es «la locura del rating» aunque varios cuentan que Migré no simpatiza con la modalidad imperante del «equipo autoral».

D´Angelo
explicó que el público argentino no consume telenovelas sino «tiras costumbristas», asemejándose al perfil europeo y diferenciándose, en cambio, de la audiencia latinoamericana.

En relación al proceso de escritura de telenovelas,
Migré y Delbene coincidieron en que «nunca supe qué iba a pasar en el capítulo 20 mientras escribía el primero», mientras Maestro estimó que era necesario saber, desde el principio, cómo terminará la novela. Sin embargo, en los tiempos en que imperan el rating y la pauta publicitaria, quienes mejor parecen saber cómo culminarán las historias son los auspiciantes.

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