29 de agosto 2025 - 14:55

Teresa Anchorena dejó una marca fundamental en la cultura

Fue directora del Centro Recoleta y una gestora única en nuestro medio, a cuya labor se deben las muestras de Botero y las Vanguardias Rusas, entre tantas otras

La importante gestora cultural Teresa Anchorena, que murió ayer en Buenos Aires

La importante gestora cultural Teresa Anchorena, que murió ayer en Buenos Aires

Teresa Anchorena, figura con una trayectoria memorable en el campo de la cultura argentina, murió ayer por una enfermedad terminal. Hace apenas ocho meses, en la Legislatura porteña donde hoy se velan sus restos, fue nominada Personalidad Destacada de la Cultura de Buenos Aires. La gestión política a favor del patrimonio y el arte, fue una constante desde que pidió una entrevista con Raúl Alfonsín y le habló de Catalina la Grande, la emperatriz que en el siglo XVIII forjó la grandeza de Rusia a través del Museo del Hermitage y sus colecciones, tesoros admirados en todo el mundo.

No obstante, lejos de esos palacios de fábula, como el de San Petersburgo, su aspiración concreta era el arte. Su casa en el barrio de Villa Crespo es un buen ejemplo de la valoración de la típica “casa chorizo” argentina y el gusto por la sencillez. Allí preservó el patio central con su parra, el aljibe, los malvones y madreselvas y esa arquitectura que tanto le gustaba a Borges. En su interior, todo representaba el típico eclecticismo del gusto argentino, el art déco, los muebles de los años 50 y los ingleses, los candelabros de cristal. Un mix, pero muy sofisticado.

"Los lugares y bienes históricos hablan de nuestra identidad, somos nosotros mismos. No sólo poseen la memoria de quienes estuvieron antes, sino que estos bienes nos muestran cómo somos, diferentes, distintos, muy diversos: argentinos", decía.

Los cargos que ocupó durante su extensa trayectoria fueron varios y su ambición para poner en valor el rico patrimonio argentino nunca declinó. En la actualidad se desempeñaba como directora de Artesanías y Patrimonio del Fondo Nacional de las Artes y trabajaba para presentar en noviembre de este mismo año una exposición.

Entre la gente del mundo del arte, su nombre perdurará en el recuerdo como la mejor directora del Centro Cultural Recoleta. Durante la gestión que acompañó al intendente Enrique Olivera, llegaron exposiciones internacionales como las Vanguardias Rusas o las del español Miguel Barceló y Yoko Ono, pionera del arte de la performance que viajó con su muestra. En esos años, desde 1995, la sala Cronopios albergó a los mejores artistas argentinos y se restauraron las salas. El Recoleta inauguró en el año 2000 con la megamuestra “Siglo XX Argentino Arte y Cultura, un recorrido multidisciplinario e histórico de lo que fuimos y lo que somos”, observó.

El colombiano Botero llegó al Museo Nacional de Bellas Artes con una extensa exposición de la mano de Anchorena. En su papel de curadora, supo destacar la virtud que vuelve casi única su obra. “Es muy gratificante para el espectador el hecho de ver una vez un Botero y poder reconocer siempre su imagen”. Botero les regaló a los porteños el estupendo torso que hoy se exhibe en Parque Thays.

Desde la Secretaría de Cultura porteña o desde el cargo en la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, su deseo fue posicionar a la Argentina en el primer nivel. Como directora de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina, presentó las exposiciones de Leandro Erlich con su pileta y Graciela Sacco con sus ojos en la Bienal de Venecia.

Luego, desde el Fondo de las Artes, trajo en 2019 a Ralph Rugoff, curador de la Bienal veneciana y lo presentó ante los operadores culturales y galeristas, “para que conozca la escena del arte porteña y la fuerte identidad del arte argentino”. Mucho antes, había invitado al africano Okwui Enwezor, el primer curador no europeo de Documenta en 2002 y de la Bienal de Venecia en 2015 para hablar de su mirada postcolonial y decididamente global. Anchorena percibía que “en el arte hay algo que va más allá del placer que brinda la belleza”.

“Hay que estar muy atento para recibir las demandas de la sociedad y saber que el poder político sirve para concretar los pedidos de la gente y para transformar los proyectos en realidades”, observó, siempre lúcida.

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