Orquesta Filarmónica de Bs. As. Dir.: Arturo Diemecke. A. Dvörak: Sinfonías N° 2 Op. 4 y N° 8 Op. 88. (Teatro Colón, 2/9).
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Con motivo del centenario de la muerte del compositor nacionalista checo Antonin Dvörak, la Filarmónica se dedicará durante todo el mes exclusivamente a sus nueve sinfonías. El lleno total de la función inaugural mostró que la idea fue muy bien recibida. Algunas de esas partituras se escucharán por primera vez aquí, y otras son muy conocidas y apreciadas.
Para llevar adelante esta «integral» se convocó al director mexicano Arturo Diemecke, de frondoso currículum y nominado al Grammy Latino 2002, a quien conocíamos de presentaciones anteriores. En la Sinfonía N° 2 en Si Bemol Mayor Op. 4 su tendencia a favorecer los metales no permitió apreciar el contenido de la obra, que tampoco es una maravilla, pero que merecíamos conocer, aunque sea para tomar conciencia de la superación de Dvörak sobre sus propias debilidades. Que un director se entusiasme con los «crescendos» en trompetas y trombones, sin lograr homogeneizar las cuerdas o las maderas es llamativo. Diemecke debe haber reflexionado en el intervalo, puesto que mejoraron las cosas para la Sinfonía N° 8 en Sol Mayor Op. 88; dio entradas ajustadas y gestos enfáticos para la fila de violoncellos -que tocaron estupendamente bien-, para las flautas y oboes, y su concepción fue más aireada que en la espasmódica primera parte. Tampoco cayó en la tentación de «valsear» el Allegretto grazioso, tendencia en la que caen muchos de sus colegas. Pero no pudo evitar un final hollywoodense para optimizar el aplauso.
El próximo jueves se ejecutarán la 3a, 5a y 7a, esta última considerada una obra maestra y sin recurso de «folklorismos» que permitan desbordes como los observados en esta velada. A.L.I.
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