Presentación de «Alegre caballero». Actuación de Rubén Rada (voz, percusión). Con A. Arnicho (teclados y Dir. mus.), F. Navarro (guitarra), L. Bensassón y S. Sabah (coros), N. Cedrez (batería), H. Di Yorio (teclados), F. Raghi (bajo), G. Vázquez (percusión), F. Núñez, N. Núñez y B. Fernández (tambores piano, chico y repique). (ND/Ateneo; 9 al 11/5). Está bien claro que el Rubén Rada actual nada tiene que ver con el que admiraron músicos de toda América Latina cuando se lo nombró uno de los fundadores del «candombe-beat», cuando participó de proyectos como El Kinto, Opa o Totem, o cuando se acercó al jazz en sus brillantes discos «Montevideo».
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La nueva vertiente más pop (de «Alegre caballero» y el anterior «Quién va a cantar») le ha permitido a Rada llegar a mucha más gente, vender muchos más discos, recibir las palmaditas de la industria musical que lo ha premiado aún en Argentina. Claro que para eso ha tenido que alivianar su discurso, «lavar» su profundidad candombera y ceder a los mandamientos del pop.
De todos modos, como a este músico -que está a punto de cumplir 60 años conservando la vitalidad de un adolescente-le sobra talento, es capaz de entregar muy buenas canciones, que pasean por los géneros de su país pero que se extienden a toda América Latina.
Sus conciertos de Buenos Aires tuvieron de todo pero, fundamentalmente, mucha alegría; en las canciones de sus dos discos pop mencionados; en sus momentos compartidos con Luciano Pereyra («Si pudiera» y «La distancia»), y con Luis Salinas (el tango «Cuesta abajo» y el antiguo «Adiós a la rama»); en su recorrido por la plena, el merengue, el cha cha chá y, por supuesto, el candombe.
La satisfacción del público demostró que no es poco. R.S.
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