«Shaft» (EE.UU., 2000, habl. en inglés) Dir.: JohnSingleton Int.: Samuel L. Jackson, Vanessa L. Williams, Christian Bale, JeffreyWright, Busta Rhymes, Dan Hedaya, Toni Collette, Richard Roundtree PM/13.
Dentro del poco respetado fenómeno del cine«blaxploitation» de los '70 (es decir esas películas llenas de peinados afros,villanos caucásicos, sexo, drogas y violencia gratuita a granel, y unainfaltable banda de sonido soul) «Shaft» pasó a ser algo así como el límite máso menos aceptable. Fue un gran éxito comercial, e inclusive se llevó un Oscarpor el «Tema de Shaft» de Isaac Hayes, que pasó a convertirse enel megalómano Black Moses de Las Vegas.
Gracias a su premisa de héroe negro amado por mujeresde todas las razas y temido hasta por los peores villanos del ghetto, «Shaft»no necesitó ser una gran película para convertirse en un boom, por lo quesin mucho esfuerzo generó dos secuelas, una serie de TV y docenas deimitaciones. Pero aun cuando algunas de estas películas eran muy exitosas enrelación a su magro presupuesto, el límite de los cines del ghetto era,irónicamente, demasiado pobre. Convertidas en películas de culto, estossingulares productos de una época pasaron a convertirse en obras de culto queuna nueva audiencia blanca comenzó a descubrir a través del video.
Por eso en el 2000 el inconfundible riff del tema de Hayes,unido al nombre Shaft, prometía un filón que Hollywood no iba aperderse. Por suerte el productor Scott Rudin mostró algún respeto porla película que lo originó todo: eligió al talentoso y audaz cineastaafroamericano John Singleton para dirigir y coescribir la nuevapelícula, volvió a utilizar el tema de Hayes, le dio el protagónico alinigualable Samuel L. Jackson y el nuevo guión a Richard Price (guionistade «Clockers» de Spike Lee, y un hombre que por haber crecido enlos peores barrios de Nueva York sabe de lo que habla).
Lo mejor de la nueva «Shaft» es que está a laaltura de la primera a pesar de correr con desventajas notables. Para empezar,el film de Gordon Parks, director de la original, era un productoespontáneo que reflejaba una serie de cambios sociales, mien-tras que el de Singletones un producto artificial que sólo refleja cambios en el departamento demarketing de la Paramount.
Cada vez que Richard Roundtree (es decir elviejo John Shaft) caminaba un par de cuadras por Harlem, la películaaprovechaba para describir alguna problemática social que hasta el momentodifícilmente podía verse en un film masivo. Por eso era un film noir sindemasiada tensión, pero con una impactante carga contestataria que permitevincularla con la mejor tradición del policial social americano.
La «Shaft» original era agre-siva porrealista. La nueva lo es por irreal (y por algunas escenas demasiado tontas). Ysi Richard Roundtree tenía que calmar a sus «brothers» poniendo un toquede moderación a la caldera racial de aquel momento, ahora Jackson es elque empieza la mayor parte de los problemas. Y justamente por ese lado viene eltoque original y divertido del guión de Price: esta «Shaft» no es unaremake de la otra, y si apenas podría llegar a ser catalogada como una nuevasecuela (luego de «Shaft in Africa» y «Shaft Big Score») esdebido a que el personaje de Jackson es el sobrino de Roundtree.
Si no se conoce ni se está interesado en el fenómeno «Shaft»,los films blaxploitation, el cine bizarro, los soundtracks rythmn & blues yel tema de los conflictos raciales, entonces este producto sólo será percibidocomo un curioso pero convincente film de acción, provisto de un montaje deslumbrante,de chistes eficaces y de un elenco muy sólido (salvo el «american psycho» ChristianBale, que por suerte casi no llega a sobreactuar). Como casi todas laspelículas de Singleton (que aquí afloja su dramatismo habitual) «Shaft»es despareja e intuitiva. Pero más allá de sus múltiples puntos débiles(incluyendo la falta de erotismo que caracteriza al género, ciertainconsistencia de la historia y algunos problemas de intensidad en la mitad delmetraje), el espectador encontrará un policial que hace un esfuerzo inusitadopor revolver situaciones y crear personajes que el cine actual prefiere evitar.Por eso, aunque en un principio sólo se la perciba como una película de accióncon más estilo y actitud que cerebro, repasando sus imágenes al salir del cineel espectador quizá descubra que, finalmente, lo que importa es que es unapelícula con alma.



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