"UN HOMBRE DIFERENTE"

Espectáculos

«Un hombre diferente» («A Man Apart», EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: F.G. Gray. Int: V. Diesel, J. Obradors, L. Tate.

H acia la mitad de sus casi dos horas de duración, la finalmente fallida «Un hombre diferente» ofrece un momento antológico: durante un acto entero, logra algo tan difícil como combinar a la perfección el policial negro con el policial de acción. La minuciosa concepción de esta secuencia incluye una narración perfectamente simétrica, redonda, como para que sea más fácil separarla del híbrido que la contiene.

F. Gary Gray, uno de los directores jóvenes más talentosos y menos apreciados del cine norteamericano actual, es el único cineasta negro capaz de crear una franquicia afro-americana digna y exitosa («Friday» que ya va por su tercera parte). El aprecio que siente Gray por el género policial se percibió en forma contundente en «El negociador», atípica combinación de cine negro con thriller complejo e inteligente.

Fallida como es, su nueva película sobre dos venganzas (un cartel de narcos ataca a la familia del policia que detuvo a su jefe, lo que convierte al protagonista en un furioso parapolicial), tiene varios momentos muy bien resueltos, siempre girando alrededor del concepto de cruzar la línea entre el cine de acción y el cine negro. Con todo el entusiasmo que pueda haber sentido
Vin Diesel al encontrar un proyecto que lo eleve un poco por sobre el minimalismo de sus dos éxitos de taquilla («Rápido y mortal» y «XXX»), se entiende que quien produce una película con este actor, quiere recibir ese tipo de producto y no otra cosa; no por nada New Line mantuvo «Un hombre diferente» en el freezer por un año y medio, y cuatro veces el estudio pospuso su estreno.

Sin un estilo propio y original capaz de volver interesante una trama tan común como la del policía justiciero, sólo queda un film desarticulado, con partes muy buenas, otras mediocres e incluso un par de escenas ilógicas, absurdas, y delirantemente melodramáticas.

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