14 de diciembre 2000 - 00:00

"UN VUELCO DEL CORAZÓN"

Si la idea de unir a la ex pareja Gwyneth PaltrowBenAffleck en un film romántico respondía a una estrategia, la verdad es que no resultó. Lo que no queda claro es si la química entre ellos es de veras inexistente o si el error fue poner a Affleck a expresar sentimientos sin un guión que lo convenza mínimamente. Otra duda que deja «Un vuelco del corazón» es cómo hizo Don Roos, el director de la mordaz «Lo opuesto del sexo», para precipitarse sin más ni más en el culebrón.
La pareja protagónica se conoce después de unas escenas prometedoras en un aeropuerto y en una ceremonia de entrega de premios (donde Affleck tiene la oportunidad de hacer uno de los escasos chistes inteligentes de la película, antes de desmayarse por causa del alcohol). En esas escenas se ve cómo el frívolo ejecutivo publicitario Affleck cede su lugar en un vuelo a un extraño ansioso por reunirse con su familia, por razones no enteramente humanitarias. El caso es que el avión se estrella, todos los pasajeros mueren y el ejecutivo ya no será el mismo. La culpa lo impulsa a hablar de más en la entrega da premios citada, lo que, a su vez, junto con el desmayo, lo manda derecho a un instituto de rehabilitación para alcohólicos.
A poco de salir, y mientras todavía lucha con su adicción, busca a la viuda del hombre que murió en su lugar y le ofrece ayuda sin revelarle quién es él en realidad. Todo esto sucede en clave más o menos humorística, respetando las reglas básicas del chico conoce a chica y, sobre todo, sin mucho apego por la verosimilitud.
•altrow, a salvo.
Salvo esos primeros encuentros, Gwyneth Paltrow sostiene con dignidad su personaje, especialmente cuando no tiene enfrente a Affleck. Al respecto, hay que decir que cuenta para eso con sólidos actores secundarios, incluyendo a los niños que hacen de sus hijos y a Johnny Galecki, otra vez homosexual en un film de Roos (aunque acá es uno más agradable que el de «Lo opuesto del sexo»).
La mejor demostración de lo mal que le sienta a Ben Affleck la cuerda melodramática es una despedida, con la cámara registrando impiadosamente sus esfuerzos, mientras Paltrow y hasta los chicos se las ingenian para salir airosos de la misma situación. No es su único traspié, por cierto pero, a la vista de lo que le exige el argumento (por ejemplo, el discurso sensibleheroico que hasta sale por televisión), es difícil echarle toda la culpa a él.

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