«Jinetesdel espacio» («Space Cowboys», EE.UU., 2000, habl. en inglés) Dir.: C.Eastwood. Int.: C. Eastwood, T. Lee Jones, D. Sutherland, J. Garner, J.Cromwell, W. Devane, L. Dean.
Cuandono era nadie, Clint Eastwood cumplió el memorable pero imperceptiblepapel del piloto del avión caza que exterminaba al monstruo estelar de «Tarántula»(cuando la dan en el cable muchos se sorprenden de descubrirlo detrás de lamáscara de oxígeno). Varias décadas más tarde, en el momento culminante delcine reaganiano, Eastwood dirigió y protagonizó «Firefox», unthriller de cienciaficción y guerra fría en el que se pasaba 20 minutosrompiendo la barrera del sonido en una ultra-moderna aeronave de guerrasoviética.
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Lomejor es que, al lado de otros trabajos de Eastwood, «Jinetes delespacio» parece hecha sin gran esfuerzo, casi de taquito. De hecho, elguión de dos escritores jóvenes casi sin experiencia (salvo créditos como «Muppetsin Space») repite situaciones ya vistas, incluyendo el astronauta casianciano que salva al mundo que encarnaba Robert Duvall en el engendroapocalíptico «Impacto profundo». Pero la idea de que la NASA, como únicaposibilidad de arreglar un misterioso satélite soviético, deba valerse de ungrupo de jubilados resentidos que se pasaron la vida lamentán-dose no haberdado una vuelta por el cosmos, sirve para dar un tono entre irónico y tiernoque Estwood maneja con contundencia y naturalidad. Contando con esa premisa ytres actores como Tommy Lee Jones, James Garner y Donald Sutherland,no había manera de que el asunto falle.
Eastwood se sale con la suyaaun con descuidos como que el momento clave de la misión suceda en off, que másde la mitad de la película transcurra en tierra, o que los efectos especialesno pasen de lo correcto (en un momento hay tantos astronautas dentro delshuffle que más que una nave espacial parece el legendario camarote de loshermanos Marx). El veterano director hasta se permite agregar unsospechoso y caricaturesco militar ruso que parece insertado para recordar elcontraste con el estilo dramático y minuciosamente high-tech de la hoy casiolvidada «Firefox».
Perolos puntos débiles de «Jinetes del espacio» pasan a un perdonablesegundo plano en medio del carisma de los personajes, el pulso narrativoperfecto, y sobre todo de tanto guiño cómplice entre el elenco. En especial Sutherlandy Garner tienen escenas sin desperdicio, siempre apoyando elconcepto de que es posible una aventura espacial donde el factor humano tengamucho más peso que la complicada parafernalia austronáutica en la que suelenapoyarse la mayoría de los ejemplos del género.



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