21 de enero 1999 - 00:00

"UNA PAREJA EXPLOSIVA "

H asta ahora Jackie Chan había logrado triunfar en la taquilla norteamericana con producciones chinas remontadas y resonorizadas para acomodarse a los gustos del público estadounidense. Films como «Supercop» y «First Strike» se exhibieron en los cines americanos varios años después de su estreno en Hong Kong, recaudando jugosas sumas y logrando terminar por convertir a Chan en un auténtico superastro internacional. Pero Chan ya venía desde los años '80 intentando triunfar en producciones norteamericanas que nunca tenían mucha suerte.

 Incomparable

Por eso «Una pareja explosiva» es un hito en la carrera de este brillante comediante acróbata kung fu master: producida por un estudio hollywoodense, la película fue uno de los mayores éxitos de taquilla del '98 pese a no contar con un presupuesto ni siquiera parecido al de las megaproducciones actuales. Lo que pasa es que en una película de Jackie Chan, el mayor efecto especial es justamente Jackie Chan. Sus acrobacias, sus peleas utilizando como arma cualquier tipo de artefacto u objeto de la utilería simplemente no tienen comparación con nada que se haya visto antes -excepto quizás algún film mudo de Buster Keaton-. Pero en películas chinas como las ya mencionadas o en otros títulos memorables como «Operation Condor», «Police Story» y «Crime Story» cada escena de riesgo viene por sorpresa y, como el público chino ya conoce al pie de la letra cada hazaña de Jackie, se busca mejorarlas o hacerlas más difíciles de un film a otro.
En cambio, en
«Una pareja explosiva» la mayor novedad es la química humorística entre Chan y el comediante negro Chris Tucker -el amanerado locutor futurista de «El quinto elemento», de Luc Besson, que ocupa media película haciendo chistes aun más tontos que los que acostumbra hacer su colega oriental. El guión sobre el secuestro de la hija de un diplomático chino es apenas una excusa archiconocida para que el público se divierta a lo grande con el humor bobo y la acción vertiginosa. Algunos chistes son realmente eficaces y las peleas y saltos mortales de Chan quizá no sorprendan tanto a quienes conozcan su filmografía, pero de todos modos están ejecutados con la audacia de siempre y en varias oportunidades quitan el aliento, arrancando aplausos espontáneos del público, que sencillamente no puede creer lo que ve.
La música de Lalo Schifrin --que además de componer él la música del clásico del kung fu «Operación Dragón» ya había hecho 10 años atrás la de un film de Chan y la presencia de Chris Penn son dos atractivos adicionales que ayudan a mantener el interés de este sólido entretenimiento apto para todo público.

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