26 de octubre 2000 - 00:00

"UNA PELICULA DE MIEDO"

L uego de volverse ricos con sus monstruos clásicos, los estudios Universal aumentaron su riqueza burlándose de las mismas criaturas en parodias con cómicos como Abbot & Costello. Más de medio siglo después, los estudios Dimension (subsidiaria comercial de la refinada Miramax, a su vez brazo «indie» de Disney) decidieron que luego de hacerse ricos con «Scream» y «Sé lo que hiciste el verano pasado», era hora de engrosar sus arcas con una parodia del boom del terror adolescente de los '90.Sólo que ni siquiera se tuvieron que molestar en contratar a cómicos conocidos, por lo que en vez de algún equivalente de
Abbott & Costello, en «Una película de miedo» hay un puñado de adolescentes tan desconocidos como los que pulularon por los films originales. Nadie los puede culpar: no sólo lograron una película muy divertida, sino que además transformaron una inversión de 19 millones de dólares en un éxito de taquilla que ya lleva casi 160 millones sólo en los cines norteamericanos. Ya era tiempo de que a Keenan Ivory Wayans y familia le llegue su hora. En 1988 había filmado y escrito y protagonizado y contratado a toda su familia en la muy superior pero no demasiado exitosa parodia blaxploitation «I'm Gonna Git You Sucka !» (en la Argentina no se vio en cines), en la que participaban varios nombres esenciales del género, incluyendo a Isaac Hayes, Antonio Fargas, Jim Broen y Clarence Williams III.
Ahora, adaptándose a las necesidades del mercado, la tribu
Wayans aceptó combinar su guión original con el de otros escritores, y en lugar de destacar los aspectos de culto de su parodia, pusieron el énfasis en las dos o tres películas más conocidas del horror teenager moderno. Por eso el rango de chistes es más limitado, lo que no quiere decir que no haga reír. Lo mejor es el prólogo que copia la primera «Scream» al pie de la letra, con Carmen Electra burlándose de sus propias siliconas al asumir el papel de la víctima del psicópata del teléfono y la trivia del cine de terror que en aquel film interpretaba Drew Barrymore.
Después, los chistes se vuelven un poco previsibles, con un estilo que se ubica en algún lugar intermedio entre la comicidad más guarra y elemental de
Mel Brooks y el gag surrealista de los hermanos Zucker. El aporte más original es un nivel de guarradas que en todo lo que tenga que ver con el sexo supera en creces a los últimos exponentes del humor chancho adolescente («American Pie», «Irene, yo y mi otro yo», «Viaje censurado»), aunque con el talento para medir las imágenes más audaces fotograma por fotograma, logrando mostrar lo inmostrable sin mayores problemas de censura.
Probablemente debido a que las constantes referencias a
«Scream» y las otras películas parecidas se vuelven un poco cansadoras, algunas de las escenas más reideras tienen que ver con absurdos gags alrededor de «Amistad», «Titanic», «El sexto sentido» y «The Matrix». Aunque el público adolescente que puede disfrutar a tope esta película seguramente correrá fuera de la sala al primer amago de créditos, conviene quedarse hasta el final para ver un chiste adicional que figura entre lo más bizarro que esta película de miedo tiene para ofrecer.

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