Una pesadilla virtual que consigue entretener

Espectáculos

«La celda» («The cell», EE.UU., 2000, habl. en inglés). Dir.: Tarsem Singh. Int.: Jennifer López, Vince Vaughn, Vincent D'Onofrio, Marianne Jean-Baptiste, Jake Weber, Dylan Baker, James Gammon.

En las primeras imágenes de «La celda» se empieza a intuir cuál será su premisa argumental, y no es difícil sospechar que la película no es más que una mezcla de «El silencio de los inocentes» con «The Matrix» filmado con estilo de spot publicitario de desodorantes (esos comerciales provistos de una imaginería supuestamente audaz y refinada, con toques eróticos y fantásticos o surrealistas que sin embargo terminan siendo bastante poco audaces y mucho menos refinados de lo que sus creativos suponen).

De hecho, la secuencia de créditos con Jennifer López cabalgando en un desierto imaginario (ella es una terapeuta que entra al universo virtual creado por la mente de otra persona) perfectamente podría estar en una tanda publicitaria. Esta es la primera película del famoso realizador de comerciales y clips Tarsem Singh, cuyo video para REM «Losing My Religion» suele ser considerado un clásico en la materia.

El realizador de oscuros clips de Nin Inch Nails obviamente podría ser una buena elección para una película sobre una mujer que entra virtualmente al universo mental de un asesino psicópata (Vincent D'Onofrio), debe resolver con equilibrio el balance entre la fuerza de las imágenes delirantes y la coherencia del guión.

Décadas atrás un especialista en perder este equilibrio era
Ken Russell, lo que no impedía que aún sus películas más descontroladas incluyeran siempre momentos de psicodelia que varias generaciones de espectadores disfrutaron en plenitud.

Singh
mantiene el equilibrio gracias a un guión que elabora una idea que nunca se había hecho, y que podría definirse como «Viaje al centro de la mente». En los '60, Richard Fleishcher hizo un gran trabajo al achicar a Raquel Welch al tamaño de un microbio para hacerla deambular junto con Donald Pleasence por el torrente sanguíneo de un paciente que debía ser operado. Ahora «La celda» parece seguir esa idea en la variante psicoanalítica-cibernética hollywoodense.

El guión de Mark Protosevich aprovecha a fondo las posibilidades de la idea, por lo que no sólo Jennifer López se adentra en los siniestros rincones de la mente del psicópata que está en estado de coma, sino que en un momento también la acompaña el tortuoso policía Vince Vaughn.

Es cierto que el estilo de las fantasías del psycho killer necrófilo a veces no pasan de parecer parte de algún clip de
Marilyn Manson, y que los conflictos psicológicos de los personajes son un poco elementales, algo que por otra parte es parte de la eterna visión de Hollywood del psicoanálisis ya desde los tiempos de «Cuéntame tu vida» de Alfred Hitchcock.

Pero la película funciona, presenta un tema extraño de una manera clara y tiene la cualidad adicional de poder mostrar situaciones extremadamente truculentas (incluyendo una escena de sexo sadomasoquista con un cadáver y otra con un espantosa tortura medieval digna del Marqués de Sade) filmándolas de tal manera que puedan conformar tanto a los típicos espectadores sedientos de sangre fans del género gore, como al público masivo que no está demasiado acostumbrado a este tipo de estética pesadillesca.

En este último caso también debe ayudar la presencia erotizante de
Jennifer López, que con esta película asciende un escalón en el ranking de los símbolos sexuales del cine moderno.

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