11 de diciembre 2014 - 11:42

"Uno trata de hacer cosas que tengan alto nivel artístico y que sean populares"

Ángel Mahler
Ángel Mahler
Entrevista de Guadalupe Rivero


Ángel Mahler instaló la comedia musical en Argentina junto con Pepe Cibrián. Sus producciones cambiaron la historia de los escenarios porteños y ante cada estreno, actores consagrados y otros que anhelan ser descubiertos sueñan con ser parte de su elenco. Mahler, destacado compositor, arreglador musical y productor, hizo un repaso por su trayectoria, la escena porteña y los prejuicios alrededor del género. De cara a la segunda edición del concierto "Lado B, el otro lado del musical", este lunes 15 a las 21 en La Trastienda, donde se lo homenajeará junto a otras personalidades, el músico dialogó con ámbito.com.

Periodista: ¿Nota un incremento importante en la presencia del teatro musical en Argentina?

Ángel Mahler: Creo que el musical se ha instalado, la gente lo elige, sabe lo que es. Nosotros empezamos con Cibrián y el musical era incipiente, pero hoy en día, con las producciones que se han visto en tantos años, la gente sabe que cuando va a ver un musical hay un despliegue de luz, de sonido, de vestuario, de escenografía; que hay buenos cantantes; que en general hay mucha producción. Es un espectáculo que a la hora de elegir lo tienen absolutamente en cuenta. Después, puede gustarle más o no un tema o un argumento que otro, pero el musical está absolutamente instalado.

P.: ¿Hay un público específico del musical o ese prejuicio ya se venció?

A.M.: Hay un público que es el que siempre va, que le gusta y que es específico de los musicales. Pero, justamente, nuestra misión es hacer que ese público crezca todo el tiempo, llamar a los que no van nunca al teatro o que no van nunca a ver musicales. Y depende de las propuestas, ahí está la inteligencia de los productores, de los que escribimos música, de tratar de captar a la mayor cantidad de gente posible. "Drácula" la vieron más de 3 millones de personas, la vio gente que no suele ir al teatro. Hay que producirles la necesidad de ver obras, cosa que no es fácil, pero en eso estamos.

P.: ¿Y cómo se hace para lograrlo?

A.M.: La cuestión es la propuesta, el nivel artístico y, fundamentalmente, de qué se trata el libreto y la música. Nosotros vamos a hacer "El Hombre de la Mancha" ahora. Es la primera vez que producimos una obra de afuera, por una cuestión de amor a esa obra, porque tanto Pepe como yo aprendimos muchísimo del "Hombre de la Mancha" desde que se estrenó hace casi 50 años. La verdad es que es un honor hacerla y darle nuestro toque especial. Apuntamos a que sea absolutamente popular: no sólo por la calidad de los artistas, sino por lo que significa el Quijote y por lo que significa a nivel mundial. Uno trata de hacer cosas que tengan un alto nivel artístico y que sean populares, sino no sirve. Si yo hago algo muy bueno y lo ven diez personas seguramente voy a estar muy infeliz.

P.: Y ahí son ustedes quienes vencen los prejuicios de la alta cultura...

A.M.: Sí, pero para mí es una cuestión -desde la producción- de elegir qué es lo que uno ofrece al público lo que hace que el público vaya más o menos. Cuando hay propuestas buenas, el público responde, más allá de los momentos sociales y económicos. Cuando dicen 'esta temporada es mala'; sí, esta temporada es mala pero siempre hay espectáculos que van bien. La cuestión es que en esa ruleta busques el pleno y seas vos el elegido.

P.: ¿Éste sería el secreto de la marca Cibrián-Mahler?

A.M.: Siempre hicimos lo que teníamos ganas de hacer, pero creo que hay una cuestión de olfato, de destino, como que las cosas se ordenan solas para hacer lo que teníamos que hacer en ese momento. Nosotros sentimos que hay una guía que nos dice qué es lo que tenemos que hacer.

P.: Como productor, ¿considera que sus obras son un semillero de artistas que nacen allí y realizan luego una carrera consagratoria en la comedia musical?

A.M.: La gente que ha pasado por nuestras comedias musicales no se olvida nunca lo que es un trabajo apasionado. Nosotros entendemos que la gente que participa en nuestros espectáculos también elige, más allá de que es una salida laboral y vivimos de esto. Hay una cosa que es mucho más importante y que tiene que ver con una elección de vida. Entonces, desde un músico hasta el maquinista, todos estamos involucrados y nadie se olvida de esas temporadas: por lo fuertes que son, por la entrega, por como uno está involucrado con el proyecto. Eso es lo importante: cómo uno hace que el resto se involucre, porque el proyecto puede ser de uno en cuanto a la idea pero después, sobre el escenario están los actores y los músicos.

P.: ¿A qué actores de comedia musical actual destacaría?

A.M.: Hay un montón, desde los que estuvieron con nosotros a los que no. Sería injusto, puedo nombrar a cincuenta, pero seguramente me voy a olvidar de alguno. Hay muchísima gente preparada, con un talento increíble. Con espectáculos como "Damas del musical" está la prueba, de la gente que tiene experiencia como Ana María Cores o Vicky Buchino a la gente más nueva como Luna Pérez Lening o Luz Cipriota, que es buenísima. Lo mismo con los hombres. Hoy día tenemos el material para hacer cualquier cosa al mejor nivel en el mundo.

P.: ¿Imaginó el éxito que iba a tener "Drácula"?

A.M.: Cada vez que se vuelve a hacer "Drácula" uno siente el por qué es lo que es. "Drácula" sacó lo mejor de nosotros: musicalmente hablando, desde el punto de vista de escritura en cuanto a Pepito... Era la gran oportunidad y la aprovechamos al máximo, por eso nos exigió muchísimo. Salieron cosas muy hermosas, fue una sucesión de hechos, un delirio para el que estábamos preparados. No fue casual. Hemos logrado algo muy fuerte con esa conexión de la música y la letra y, en definitiva, con la gente.

P.: ¿Va al teatro como espectador?

A.M.: Sí, trato de ver lo más que puedo.

P.: ¿Qué musicales de la cartelera porteña le gustaron?

A.M.: Veo todos los musicales, me cuesta más ver teatro. Es muy difícil abstraerme y hacer una mirada objetiva. Hay grandes actores y hay grandes producciones, pero es muy difícil decir "me gustó tal cosa". Para bien o para mal, me exijo mucho, y cuando veo las cosas que no están del todo bien, no me terminan de convencer. A veces me pasa eso con los musicales que traen de afuera.

P.: Su hijo Damián sigue sus pasos. ¿Cree que ser hijo de "Mahler" le facilita el camino o la presión es una dificultad?

A.M.: Damián tiene luz propia. Todos aprendemos de los maestros, pero él también se va a abrir, tiene recién 26 años. Ser mi hijo lo ha ayudado a abrir puertas, pero es él el que gestiona, tiene muchísimo talento y le va a ir muy bien. Hay que tener paciencia porque este es un juego un poco duro, hay distintos momentos.

P.: ¿Cree que son válidos los musicales sin orquesta en vivo?

A.M.: Eso no sirve para mí, es una bestialidad que un productor piense en hacer un musical sin orquesta. Es como tocar una sinfonía de Beethoven sin músicos, poner un radiograbador en el medio del Colón. Los músicos en un musical están absolutamente ligados a lo que le pasa al espectador. Estoy hablando a un nivel profesional, en un teatro alternativo, no. Aún así, preferiría poner un pianista que acompañe a los cantantes, que seguramente va a ser genial y mucho más interesante que escuchar una grabación. Yo sé que es difícil, pero la nivel de las cosas que se hacen en Avenida Corrientes no puede no haber músicos en vivo, es una locura.

P.: ¿Y por qué sucede? ¿Es una cuestión de presupuesto o una falencia?

A.M.: A veces es una cuestión de presupuesto y, a veces, de ignorancia; el productor piensa que es lo mismo. Ahí está la misión del músico de decirle que no. Es como ir a ver una obra de teatro sin actores, no existe. Es cuestión de los productores, me parece que ahorrar en poner diez músicos en vivo no hace al proyecto total. El musical ya se sabe que es caro, implica un montón de gente trabajando.

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