La película «Valentín» de Alejandro Agresti fue elegida ayer por entidades vinculadas a la industria local para representar al país en la preselección del Oscar a de mejor película de habla no inglesa. «Historias mínimas», en tanto, fue seleccionada para competir en los premios Goya de España, con lo cual se le hizo justicia al film de Carlos Sorín desdeñado el año pasado, cuando se envió al Oscar a «Kamchatka», que con esta nominación lo único que ganó fue la mezquina ventaja de atraer un poco de público local a las salas donde se daba.
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La inclinación a favor de «Valentín» fue contundente: 7 votos, contra 3 para «Cleopatra» de Eduardo Mignona, y 3 para «El fondo del mar» de Damián Szifrón. En el caso del Goya, la elección fue más repartida: «Historias mínimas» recibió 5 votos, seguida por «Un oso rojo» (3); «Potestad» (2) y «Ciudad de María», «Cleopatra» y «Sudeste», con un voto cada una.
A diferencia de otros años, la ceremonia del Oscar (para cuya conducción fue confirmado Billy Crystal también ayer en Hollywood) se adelantó para el 29 de febrero de 2004, por lo que también se adelantó la fecha de votación en el INCAA y se modificaron los plazos de las películas que pueden competir. Este año, sin discusión, debía ir « Valentín» (agridulce evocación de Agresti de su propia infancia, con muy buenas actuaciones del niño Rodrigo Noya y Carmen Maura, entre otros) que, además, tiene el respaldo de la empresa distribuidora Miramax, la misma que impuso en EE.UU. títulos como «Los niños del cielo», «Estación central» y «La vida es bella». Siguiendo a uno de sus líderes espirituales, el norteamericano Jonathan Rosenbaum, que tiene una inquina personal con Miramax, los agrupados localmente como «la crítica seria» también sospechan de Miramax, y apenas le perdonaron la vida a «Valentín». Como son las cosas, eso también hace pensar que esta película puede gustarle mucho a la Academia, y al público estadounidense.
Esta vez, acaso porque el resto de las contendientes no tenían los suficientes quilates, los votantes parecen haber dejado de lado los intereses sectoriales que, además de lo de « Kamchatka», produjeron otros equívocos en otros años, como cuando el sindicato de técnicos estaba peleado con Aristarain, no mandaron «Un lugar en el mundo» (que terminó siendo candidata por Uruguay), o cuando un lobby impuso « Manuelita». Por no citar, lo ocurrido en el año 2000 cuando se eligió a la modesta «Felicidades» en lugar de «Nueve reinas», exitosa incluso en EE.UU.
• Votantes
El año pasado votaban 12 entidades, a las que se sumó ahora la Asociación de Productores de cine y Medios Audiovisuales. El INCAA no convocó a Cronistas, ni tampoco a Argentores, donde están los guionistas (la entidad no participa desde la era Maharbiz), ni al organismo que nuclea a los distribuidores, aduciendo que las pautas de las respectivasacademias americana y española no consideran a la prensa cinematográfica ni a la distribución como parte del quehacer fílmico. Al respecto, el presidente del INCAA Jorge Coscia, dijo a este diario: «vota la industria, quien hace las películas, no quien las juzga. Es cierto que para hacer crítica hay que saber mucho pero lleva quince minutos, en cambio hacer una película insume algo más de tiempo». Eso sí, el funcionario se apresuró a aclarar que «la función del Instituto nada tiene que ver con la votación sino con el fomento de la idustria».