30 de agosto 2001 - 00:00

Valiosa apuesta al cine a campo abierto

Marcos Winter, Paulo Silva y Oscar Simch
Marcos Winter, Paulo Silva y Oscar Simch
«Luna de octubre» (Brasil, Argentina, Uruguay, 1997, habl. en portugués y español) Dir.: H. de Freitas Lima. G.: M. Grando y H. de Freitas Lima. Int.: M. Winter, A. de Mendoza, B. Rico, E. Lucena, S. Antunes, O. Simch.
 

Tres reproches, por suerte menores, le caben a esta película, que se honra de ser la primera coproducción mercosureña: un par de descuidos de ambientación, al comienzo, y el doblaje que sufre Alberto de Mendoza en su papel de terrateniente. No dan con su timbre de voz, salvo en una puteada, cuando ve que le quieren quitar unas hectáreas.

Más suerte tuvo Elena Lucena, porque simplemente habla castellano, igual que otro personaje apodado «o correntino». Que a nadie moleste la confluencia de lenguas, ya que la acción transcurre en zona de fronteras. Incluso andan por ahí un turco y un estanciero inglés (el argentino Tony Middleton), al que un peón inocultablemente mencho obedece diciendo «Yes, sir». Lástima que el subtitulado lo traduce al castellano, y el chiste se pierde (otro reproche, pero es el último).

El resto es más que valorable. Potenciando acción, sexo, y campo abierto en el Rio Grande de 1924, se han juntado la cultura «gaúcha», tan parecida a la de nuestros paisanos del Litoral, la literatura uruguaya, y también la música, con el Cuarteto Zitarrosa, y la técnica argentina, en tres de sus actores, más el asistente de dirección, Horacio Guisado; el editor, Miguel Pérez, y el director de fotografía, Alberto Basail. Son aire puro los paisajes de Basail, y un cuadro tras otro la descripción de un amanecer campero, todo en muy disfrutable cinemascope.

Homenajes

La historia combina debidamente tres cuentos de Mario Arregui. El vertebral permite enfrentar el reposo del guerrero con la mezquindad del caudillo político y las inquietas maldades de una chica que ni las monjas soportan (ellas hablan del demonio, en Viena dirían histeria). El director Henrique de Freitas Lima rinde en esto un tributo a ciertos gustos brasileños. No por nada el protagonista es Marcos Winter, galán de «Pantanal». Otro cuento aporta el sencillo respiro humorístico, en torno a un tordillo y una vieja bruja. Y el mejor, «Tres hombres», arranca aplausos por el modo en que, facón a facón, el héroe, un preso temible, y un comisario taimado se ponen a mano. Película bien contada, al modo clásico, recupera una época, y una expectativa de cine industrial mercosureño. Ojalá fecunde.

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