22 de julio 2003 - 00:00
Venecia edición 50°: una Bienal pobre
-
La actriz argentina que está cerca de interpretar a un personaje en la nueva película de Superman
-
Condenaron a 15 años de prisión a la "Reina de la ketamina" por la muerte de Matthew Perry
Francesco Bonami y Daniel Birnbaum, en «Retraso y Revolución», han trabajado en torno al significado de la obra de arte que nunca es estable sino que depende de nuevas lecturas y traducciones que reconstruyen la breve historia de sus transformaciones, desviaciones, repeticiones y demoras.
Dan Graham (1942), que vive y trabaja en Nueva York, realizó un gran número de obras relacionadas con esa temática e indagó sobre los modos de la temporalidad en el sujeto. Sobre su instalación «Oppossing mirrors and video monitors on time delay» (dos espejos, dos videocámaras y dos monitores con el tiempo detenido), el artista ha dicho «el espectador que mira en dirección al espejo, ve un reflejo continuo de un tiempo presente en el espacio circundante». Pero la instalación agrega otros niveles, el del espejo como metáfora central, y la imagen del monitor, en el que el área es vista desde el espejo del sector opuesto.
• Confrontación
«Smottamenti» (Derrumbes), sección curada por Gilane Tawadros, presenta los paisajes cambiantes del arte africano contemporáneo. En Sistemas individuales, Igor Zabel plantea el concepto de sistema que revela la naturaleza heterogénea y contradictoria de la modernidad. Por su permanente búsqueda en torno al tiempo y su trabajo a la manera de un proceso continuo, en esta sección es interesante «Portrait» (Retrato) de Roman Opalka (1931), que vive y trabaja en Bazerac, Francia, y que ha expuesto en Buenos Aires hace unos años, en el Centro Recoleta.
Sobre el tiempo como duración y desaparición, como vida y, a la vez, como presencia de la muerte, ha escrito que «es la verdadera intriga de todo ser humano, la presencia de una conciencia». Hou Hanru, en la sección «Zona de Urgencia», reflexionasobre la urbanización y la expansión de los espacios urbanos, como los factores más dinámicos del mundo en transformación.
Se destaca el grupo «Campamento Urbano» compuesto por cuatro integrantes de diferentes profesiones: Sylvie Blocher (arte) -Gran Premio en la Bienal de El Cairo, en 1995-, François Daune (arquitectura), Josette Faidit (sociología) y Aline Caillet (literatura). Trabajan internándose en los suburbios más pobres de París y colaborando con los habitantes marginados, tratando de concebir y construir espacios, en los que puedan redefinir su identidad.
El curador argentino Carlos Basualdo, rosarino radicado en Nueva York, hizo una excelente presentación. En «La estructura de la crisis» ha trabajado en torno a la crisis política y la resistencia en los países en desarrollo. Corresponde mencionar los trabajos de GAC el Grupo de «Arte Callejero», creado en 1997 en Buenos Aires, por artistas fotógrafos y diseñadores gráficos, que realizan un arte de denuncia en espacios públicos, entre otras obras, «Aquí viven genocidas» y « Homenaje a los caídos el 20 de Diciembre de 2001». Un buen plano señalizando los centro de detención y tortura donde se reprimía a la gente durante la dictadura militar.
«La alteración de lo cotidiano», con la curaduría del artista mejicano Gabriel Orozco, muestra cómo la práctica de transformar las situaciones y los objetos cotidianos es un modo de registrar y alterar el paso del tiempo. Molly Nesbit, Hans Ulrich Olbrist y Rirkrit Tiravanija son los curadores de «Estación Utopía», una gran idea, y una no tan buena selección.
La utopía es una idea con una rica historia (desde-Tomás Moro a Marc Augé), un «no lugar», la esperanza de un futuro mejor. Escritores, bailarines, actores, músicos fueron invitados a aportar sus ideas y participaciones. La Bienal ha convocado también científicos, escritores y filósofos. En esta idea se sustenta el Archivo de arte contemporáneo: 99 testimonios de figuras contemporáneas que en este nuevo laboratorio interdisciplinario de la Bienal, dirigido por Giuliano da Empoli, comparten sus ideas y proponen nuevos caminos frente a la situación actual.
Un espacio especialmente equipado por el grupo de arquitectos «Cliostraat», alberga las 99 reuniones, a la misma hora, durante toda la Bienal hasta el 2 de Noviembre, destinadas a dialogar acerca de la contemporaneidad. La idea busca actualizar el proyecto de la Bienal en grupos de discusión sobre los temas abordados en el Arsenal. La cuerda sección que estuvo a cargo del Estudio Archea comprende una pieza escultórica y arquitectónica (un enorme tubo). Se trata de una conexión espacial de segmentos de acero entre varios sectores de la exhibición.
Plantea la idea de continuidad del arte, como una manifestación que no conoce límites, un medio de comunicación entre culturas y espacios, y entre la gente de diferentes lugares.
Además la propuesta atraviesa el tiempo y el espacio de la exhibición, ya que otros cilindros similares a los que integran esta obra aparecen en las plazas de algunas ciudades italianas. La síntesis de las observaciones generales sobre la Bienal es que faltó selección y que la cantidad enorme de lo expuesto atentó contra el conjunto. En un próximo artículo nos referiremos a los artistas y propuestas más interesantes.




Dejá tu comentario