La recta final de las elecciones en Brasil encendió los motores en la city porteña, ante un escenario de alta paridad entre la continuidad del actual presidente Lula da Silva y la propuesta opositora de Flávio Bolsonaro. El "trade electoral" gana terreno en la plaza local, donde los inversores reorganizan sus carteras con Cedears del país vecino para adelantarse al veredicto de las urnas.
El trade electoral de Brasil: los Cedears que mira el mercado para anticiparse a las urnas
La pulseada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro abre dos escenarios opuestos para el mercado brasileño. Qué sectores y Cedears pueden beneficiarse con el “trade electoral” y cuáles ofrecen mayor cobertura ante un resultado adverso.
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La Bolsa de San Pablo a la expectativa del desenlace político y a la trayectoria de las cuentas públicas de Brasil.
Desde una perspectiva estrictamente financiera, el atractivo de contienda es insoslayable. Según el último reporte de estrategia de Grupo IEB, el índice Bovespa (IBOV) cotiza a un desvío estándar por debajo de su promedio histórico. En términos de análisis técnico y fundamental, este nivel de descuento coincidió históricamente con potentes ciclos de recuperación para los papeles brasileños, en especial cuando el mercado empieza a descontar la posibilidad de un sesgo económico más amigable con el capital privado.
A este atractivo de precios se le suma un panorama macroeconómico que combina solidez operativa con un estricto rigor monetario. La economía brasileña mantiene un sendero de crecimiento moderado, pero firme, apalancado por el Banco Central do Brasil (BCB), que mantiene la tasa de referencia Selic en terreno marcadamente restrictivo, de un 13,75%. En esa línea el analista de la consultora Eco Go, Honorio Zabaleta explicó que la autoridad monetaria avanza en una normalización gradual tras aplicar recortes acumulados de 125 puntos básicos en lo que va del año. No obstante, Zabaleta remarcó que enfrentar una inflación del 4,2% con un costo del dinero de dos dígitos implica sostener una "tasa real muy alta", aunque la actividad económica logró digerir el impacto.
Sin embargo, el verdadero talón de Aquiles que desvela a los inversores es la trayectoria fiscal. Un informe especial preparado por el equipo de Research de Balanz advierte que el problema central de Brasil radica en su elevado déficit fiscal, arrastrado por un abultadísimo pago de intereses de la deuda pública (la cual ronda el 80% del PBI) que demandará entre un 7% y un 8% del PBI anual durante los próximos cuatro años. El manejo del gasto público se consolida así como la variable crítica de sostenibilidad, y es allí donde los dos proyectos políticos en pugna representan hojas de ruta antagónicas.
Por un lado, la plataforma de Bolsonaro propone una estabilización rápida de la trayectoria de la deuda a través de la búsqueda de superávit fiscal primario, la reorganización de las empresas del Estado y un reimpulso agresivo al programa de privatizaciones. Por el otro, la gestión de Lula muestra una mayor inclinación a sostener la actividad y el consumo interno vía estímulo fiscal, para lo que ya transitó desde un superávit primario del 1,2% del PBI al inicio de su mandato hacia terreno deficitario.
Esta brecha de modelos ha transformado a las elecciones de octubre en el principal catalizador de corto plazo. De acuerdo con el relevamiento de Balanz Thoughts, lo que meses atrás parecía una reelección cómoda para Lula se convirtió ahora en una competencia extremadamente reñida. Ruidos políticos y desacuerdos judiciales —como las derivaciones del caso Banco Master y los cuestionamientos al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes— mermaron la popularidad del oficialismo y elevaron el rechazo a la gestión de Lula al 50%-51% según encuestadoras como Datafolha y Quaest.
En los mercados de pronósticos y apuestas como Polymarket, las probabilidades de triunfo en un eventual balotaje se dieron vuelta rápidamente, otorgándole a Bolsonaro una chance cercana al 51,8% frente al 45% de Lula. Este giro en las expectativas gatilló desde mediados de agosto un rally superior al 13% en dólares para el Bovespa y el ETF EWZ.
Como destaca Zabaleta desde Eco Go, "con las probabilidades en 50/50, la victoria de uno u otro va a provocar una reacción del mercado". Una victoria de Bolsonaro tendería a liberar los llamados "animal spirits" del mercado, lo que provocaría ganancias generalizadas apalancadas en la expectativa de disciplina fiscal y desregulación. A modo de referencia regional, análisis de mercado recuerdan el desempeño de plazas como Colombia o Perú, cuyos índices accionarios anotaron extraordinarias subas en dólares tras giros políticos hacia gobiernos promercado.
Bancos, energía, consumo y fintech: la estrategia con CEDEARs ante el sprint electoral
En la plaza local, la traslación de este escenario político y financiero se refleja directamente en el tablero de los Cedears, donde los inversores locales buscan cobertura e ingresos en moneda dura.
El sector financiero encabeza el volumen operativo, con gigantes de la banca privada como Banco Itaú Unibanco (ITUB3), Banco Bradesco (BBDC3) y Banco BTG Pactual (BPA11), acompañados por Banco Santander Brasil (BSBR). En este grupo destaca Banco do Brasil (BBAS3), un activo estatal con mayor sensibilidad política que suele experimentar fuertes variaciones cuando el mercado anticipa un sesgo de mayor eficiencia privada sobre la banca pública.
Paralelamente, el sector fintech y de tecnología financiera cobra un protagonismo clave. El Grupo IEB pondera en sus carteras recomendadas a la cotizante Nu Holdings (NU) —matriz de Nubank—. La compañía, cuya operación principal se concentra en suelo brasileño, exhibe fundamentos sólidos para capturar la bancarización digital y el crecimiento del crédito, lo que demuestra una gran resistencia aun en entornos de tasas de interés elevadas.
En el segmento energético y de servicios públicos, Petrobras (PETR3) se sostiene como el gran papel insignia de la Bolsa. Su cotización depende estrechamente de la certidumbre sobre la política de precios de los combustibles y la continuidad de sus generosos dividendos. Asimismo, papeles vinculados al impulso privatizador y regulatorio como Axia Energía (AXIA3 / ex Eletrobras) y la compañía de agua y saneamiento Sabesp (SBSP3) se perfilan como vehículos de alta sensibilidad ante un eventual triunfo opositor.
Por su parte, el bloque industrial y exportador de commodities aporta el sesgo defensivo del mercado. Colosos globales de la minería y la siderurgia como Vale S.A. (VALE3), Companhia Siderúrgica Nacional (CSNA3) y Gerdau (GGBR) responden en gran medida a la demanda de China y al ciclo de los minerales, mientras que firmas industriales diversificadas como Weg S.A. (WEGE3) y la aeronáutica Embraer (ERJ) ofrecen cobertura internacional gracias a la escala global de sus ingresos.
Finalmente, el consumo masivo, las telecomunicaciones y los insumos básicos completan el mapa operativo. Empresas como la cervecera Ambev (ABEV3), la cárnica JBS (JBSS3) y la firma de cosmética Natura &Co (NTCO3) encuentran en el comportamiento del salario real y del consumo doméstico su principal catalizador. Por su parte, la papelera Suzano (SUZB3) y las telefónicas Telefónica Brasil (VIVT3) y TIM S.A. (TIMS3) cierran la grilla de opciones como alternativas de flujo de caja previsible, ideales para balancear la volatilidad que promete inyectar la recta final hacia las urnas.
"Hasta hace poco, cuando mejoró en las encuestas Bolsonaro y empeoró Lula, el mercado brasileño tuvo un rally positivo", reconoce el especialista. En efecto, un escenario en el que Lula se haga con la victoria electoral podría desarmar rápidamente el trade que impulsó ese avance bursátil, y desde Balanz advierten que una reelección del actual mandatario podría implicar un reacomodamiento a la baja en las cotizaciones de entre el 10% y el 20%, al reavivarse los temores del mercado sobre el sostén del gasto público.
En ese contexto, la estrategia de los inversores argentinos en cuanto a los CEDEARs de origen brasileño debería desplazarse a las compañías vinculadas con el consumo interno, o multinacionales como Embraer que se encuentran desvinculadas del riesgo político.




