9 de septiembre 2004 - 00:00

Ahora habrá operativos relámpago antisecuestros

León Arslanian y Aníbal Fernández acordaron en La Plata sobre lucha contra el delito, escoltados por el nuevo vocero de la Gobernación, Néstor Macchiavelli, quien -en un segun doplano- se funde en un abrazo con Alberto Iribarne.
León Arslanian y Aníbal Fernández acordaron en La Plata sobre lucha contra el delito, escoltados por el nuevo vocero de la Gobernación, Néstor Macchiavelli, quien -en un segun doplano- se funde en un abrazo con Alberto Iribarne.
El gobierno nacional y el bonaerense realizarán operativos conjuntos de «saturación» policial en las villas del conurbano bonaerense. El dispositivo, que se pondrá en práctica en forma inminente, busca reimpulsar una estrategia combinada en la lucha contra el delito.

En los últimos meses, distintas fuerzas de seguridad -bajo una propuesta de ex secretario de Seguridad Norberto Quantín- desembarcaron en tres villas del Gran Buenos Aires. Como aquel plan flaqueó en diversos frentes, ahora se realizarán operativos «relámpago».

Arslanian
y Fernández coinciden en que algunos asentamientos funcionan como «aguantaderos» de delincuentes y -especialmente, en el Norte y en el Oeste- suelen cobijar a bandas de secuestradores que retienen a sus víctimas en esos barrios marginales.

El mapa de acción es preciso, pero amplio: en el conurbano hay 400 villas de emergencia con un grupo de unas 40 consideradas peligrosas: Villa Tranquila (Avellaneda), La Cava (San Isidro), Cri cri (San Fernando), Corea (San Martín), Itatí (Quilmes) o Noveno Regimiento (Lomas de Zamora), entre otras.

Por lo pronto, el fin de semana pasado, Felipe Solá hizo un testeo preliminar y se aventuró a ese continente: invitado -y custodiado- por el intendente de Avellaneda, Baldomero «Cacho» Alvarez, recorrió Villa Tranquila.

En los procedimientos intervendrán policías bonaerenses y federales, además de efectivos de Gendarmería y de Prefectura. Como serán imprevistos, no se informó cuándo comenzarán a instrumentarse. Igual, trascendió que se empezarán a ejecutar en forma inminente.

La medida se definió en un encuentro que mantuvieron ayer el ministro del Interior,
Aníbal Fernández, y su par de Seguridad bonaerense, León Arslanian, y aparece como un indicio de sintonía entre ambos gobiernos luego del ruido que dejó la gestión de Gustavo Béliz.

En rigor, voceros nacionales y provinciales destacaban ayer el
«gesto político» que significó la reunión de más de tres horas -con almuerzo incluido en un restorán platense- entre Fernández; Arslanian; su vice, Martín Arias Duval; y el secretario de Seguridad, Alberto Iribarne.

En La Plata, lo entienden como una señal positiva. De hecho, durante el plazo que
Béliz estuvo a cargo de Seguridad, nunca se logró una sintonía ideal. Incluso Néstor Kirchner y el propio Béliz accionaron para apurar la salida de Juan José Alvarez de ese cargo.

• Debut positivo

Nada, sin embargo, garantiza que la convivencia entre Fernández y Arslanian será grata y sin chispazos. Por ahora, el debut fue positivo, y existe una orden presidencial específica para colaborar con la gestión de Solá en su capítulo más caliente: la seguridad.

Como prueba de buena voluntad, el último lunes, el ministro del Interior viajó hasta Mercedes para acompañar a
Arslanian durante el acto de inicio de formación de la Policía de Buenos Aires II. Claro: la formación la hará Gendarmería, área que depende de Fernández.

Los operativos en las villas no fueron lo único acordado entre ambos funcionarios. También firmaron un convenio para desplegar 500 efectivos nacionales y provinciales en la zona del Delta, franja costera de 1.135 km que se extiende desde San Fernando hasta San Nicolás.

Pero no será un operativo sólo policial:
además, se hará un censo poblacional para detectar las necesidades en materia de educación, salud, desarrollo social y otros parámetros determinantes de la línea de la pobreza, con la intención de evitar la conformación de bolsones de pobreza.

El operativo durará 30 días y se iniciará el 30 de octubre, con el objetivo de lograr
«un conocimiento profundo del territorio, la diagramación ajustada de las necesidades y relevar sanitariamente, socialmente y educacionalmente a toda la población, y atender las situaciones críticas que se producen allí», aseguró Arslanian.

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