Con la llegada de la primavera, aumenta la presencia de polen en el aire y algunas personas comienzan a experimentar molestias respiratorias y oculares típicas de la alergia. Entre los árboles urbanos asociados a estos cuadros se encuentra el plátano de sombra, una especie frecuente en calles y veredas.
Alergia al plátano en primavera: síntomas, causas y cómo tratarla
El polen del plátano de sombra aumenta en primavera y puede provocar estornudos, congestión, picazón y ojos llorosos.
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El plátano de sombra libera polen durante la primavera y puede provocar síntomas de alergia en personas sensibles.
Durante septiembre y octubre, su floración favorece la dispersión de partículas que pueden desencadenar rinitis y conjuntivitis alérgica en personas sensibles. Reconocer los síntomas y adoptar algunas medidas cotidianas puede ayudar a disminuir la exposición.
¿Por qué el plátano de sombra causa tantas alergias en primavera?
El plátano de sombra (Platanus x hispanica) es una especie muy utilizada en el arbolado urbano por su capacidad para generar sombra y tolerar las condiciones de las ciudades. Durante la primavera produce estructuras florales que liberan polen, mientras que las condiciones de viento pueden facilitar su dispersión.
El problema no se limita a la presencia del árbol en una calle determinada. Las partículas pueden permanecer suspendidas y desplazarse por el aire, por lo que la exposición puede producirse incluso a cierta distancia de los ejemplares.
Además, la época de mayor circulación de polen coincide con un período en el que muchas personas pasan más tiempo al aire libre. En quienes tienen sensibilidad a estos alérgenos, el contacto puede generar síntomas nasales, oculares y respiratorios de distinta intensidad.
Principales síntomas: cómo saber si sos alérgico al polen del plátano
Uno de los signos más frecuentes es la aparición de estornudos repetidos, acompañados por congestión o secreción nasal transparente. La picazón en la nariz, la garganta o el paladar también puede aparecer después de la exposición al aire libre.
Los ojos pueden presentar enrojecimiento, lagrimeo, ardor y picazón, un cuadro conocido como conjuntivitis alérgica. Estas molestias suelen resultar especialmente evidentes durante los días con mayor presencia de partículas en el ambiente.
En algunas personas también puede aparecer tos o sensación de dificultad para respirar, especialmente si existe asma u otra enfermedad respiratoria previa. Ante síntomas intensos, persistentes o dificultades para respirar, es importante realizar una consulta médica para determinar la causa y el tratamiento adecuado.
Otros árboles de la ciudad que provocan alergia en septiembre y octubre
El plátano no es la única especie vinculada con las alergias estacionales. Los fresnos, muy presentes en el arbolado de muchas ciudades, también liberan polen durante la transición entre el invierno y la primavera y pueden afectar a personas sensibles.
Los olivos y algunos ejemplares ornamentales pueden sumar polen durante la primavera, mientras que cipreses y otras especies también participan de la carga polínica ambiental. La cantidad y el período de liberación pueden variar según la especie y las condiciones climáticas.
Por eso, identificar un árbol cercano no alcanza para determinar por sí solo el origen de una alergia. Un profesional de la salud puede evaluar los síntomas y, cuando corresponde, indicar pruebas específicas para identificar los alérgenos responsables.
Consejos y hábitos prácticos para prevenir los estornudos y el picor
Una de las medidas más simples es reducir el contacto directo con el polen. Al salir, los anteojos de sol pueden ayudar a proteger los ojos y, al regresar, cambiarse de ropa, lavarse la cara o ducharse permite retirar partículas que hayan quedado en la piel y el cabello.
También conviene prestar atención a la ventilación del hogar y evitar, cuando la circulación de polen sea elevada, dejar ropa de cama o prendas expuestas durante períodos prolongados al aire libre. Los lavados nasales con solución salina pueden contribuir a limpiar las vías respiratorias y retirar partículas acumuladas.
Si los síntomas se repiten cada primavera, consultar con un médico permite determinar si se trata de una alergia y establecer un tratamiento adecuado. Los antihistamínicos o aerosoles nasales pueden utilizarse en determinados casos, pero deben ser indicados según las necesidades de cada persona y no se recomienda la automedicación.





