16 de abril 2004 - 00:00

Béliz: intenta ahora despegar del caso

Descartes inauguró la duda como método y sometió a ella todo conocimiento con el fin de encontrar una verdad que ya no pudiese ser rechazada ni por el más escéptico. Así llegó a alcanzar una certeza primera: «Pienso, existo.» Y teniendo en ella una base inconmovible, reconstruyó el edificio filosófico. Es el método de la duda el que debe ponerse en práctica en el terrible caso del secuestro y muerte de Axel Blumberg. Para que finalmente aquello que se afirma tenga una solidez tan grande que no pueda ser puesto en duda y no ser engañado por el «genio maligno» que nos encanta. La historia de Blumberg encierra otras oscuras historias que deberían ser puestas en duda para llegar a la certeza. Historias que desnudan traiciones, miserias y venganzas.

La «historia oficial» que ha comenzado a escribir el fiscal Jorge Sica arranca con la «conexión Federal» en el crimen del joven Axel. Cuatro hombres de la Policía Federal han caído en este abrupto viraje que repentinamente sacó del foco a la Policía Bonaerense.

• Antecedentes

El fiscal sospecha que el subcomisario Daniel Graviña supo del secuestro de Axel por el reducidor de autos Jorge Sagorsky, pero no lo denunció. Sica lo descubrió por una grabación que le aportó la SIDE. En ese paquete iba incluida, además, una vieja escucha telefónica entre Jorge «Fino» Palacios y Sagorsky, cuando el ex jefe de la Superintendencia de Investigaciones, precisamente, investigaba el atentado terrorista a la AMIA. Sagorsky tenía vínculos con Alejandro Monjo, de estrecha relación con Carlos Telleldín, acusado de integrar la «conexión local» del ataque terrorista. La investigación de Palacios llevó a la detención de Juan José Ribelli y una decena de policías de la Bonaerense. Palacios terminó echado por orden de Néstor Kirchner.

Ayer Sica ordenó la detención de otro hombre importante en la Federal. El jefe de la división Antisecuestros, Juan José Schettino, está acusado de encubrir el secuestro y crimen de Axel.

¿Cómo es posible que dos hombres de la primera línea, que como Palacios, cuya labor fue merituada por el gobierno de Estados Unidos y el FBI, o Schettino, que junto al jefe de Delitos Complejos Carlos Sablish, resolvieron 95% de los secuestros en la Capital Federal, sean ahora responsabilizados de la tragedia de Blumberg?


Habría una casi única explicación. El fiscal Sica se habría enterado de que los dos hombres investigaron el secuestro y que le « puentearon» información supuestamente siguiendo instrucciones del ministro Gustavo Béliz y del secretario de Seguridad, Norberto Quantín. ¿Cómo Béliz le explica a Sica que pasó por encima de él -mientras el fiscal se comprometía con los padres de Axel a resolver el secuestro para investigar un hecho que terminó con la muerte del joven?

• Escuchas

El fiscal tendría decenas de escuchas telefónicas (aportadas por la SIDE) entre Béliz y los policías, donde aparecerían hasta recomendaciones de cómo realizar el informe de lo sucedido y cómo se le prestaría asistencia de abogados a los policías investigados.

Pero como en todos los casos, el hilo se corta por la hebra más débil. Se afirma que Kirchner decidió desprenderse de «Fino»


Palacios, para no echar a Béliz porque revelaría así una fractura en su gobierno cuando la intención es mostrar una administración sólida en el sensible tema de la seguridad
.

La furibunda embestida del fiscal
Sica contra Béliz y sus hombres es porque se siente engañado y, además, porque se juega su carrera. Está en el cuarto lugar para ocupar una vacante como juez federal en lo Correccional y Criminal. Para colmo, Juan Carlos Blumberg no lo deja respirar y es contundente cuando reclama que sea sometido a juicio político. El padre de Axel lo cree el único responsable de la muerte de su hijo y hasta le ha preguntado a Béliz cómo el Ejecutivo lo postuló como futuro juez. El ministro se hace el desentendido y responsabiliza de la nominación al Consejo de la Magistratura.

Obvio, hubo contraataque.
Béliz denunció hace 15 días a Sica. Le pidió al juez Conrado Bergesio que investigue si el fiscal federal cometió irregularidades en la causa Blumberg, en alusión a supuestas torturas a los detenidos. Anoche, Sica desmintió todo. Pero recibió otro certero golpe. En los tribunales comenzó a correr rápidamente la información que el fiscal tenía desde tres meses antes del crimen de Axel, que serviría para localizar a Martín «el Oso» Peralta.

Los datos sobre los movimientos, paradero de «el
Oso», domicilios y posibles «aguantaderos» habrían sido aportados por la fiscal Rita Molina, en diciembre pasado los obtuvo de boca de una arrepentido detenido por el secuestro de Ana María Nordman.

De nuevo, es recomendable
llevar la duda al extremo de afirmar que podríamos estar siendo engañados por un «genio maligno» o «dios engañador», astuto y poderoso.

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