Cuando supo quién había ganado, Mirtha Legrand se puso tensa. Miró hacia el salón y allí lo vio: «Chiche» Gelblung, contento y presuroso, trepaba la escalinata para recibir su Martín Fierro. Se acercó a «Chiquita» y le estampó un beso en la mejilla. La diva no podía disimular su malestar, y lo expresó: «¡Las vueltas de la vida! Que me bese la persona que siempre habló mal de mí». Gelblung, pícaro, antes de agradecer su premio, retrucó: «Yo nunca hablé mal de usted, señora». No se hablaban desde los tiempos en que Gelblung dirigía la revista «Gente», donde se publicaron algunas notas que desagradaron a Legrand. Sin embargo, cuando Gelblung subió a recibir su segundo premio, ni se cruzó con ella.
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