Siete personas resultaron heridas ayer al desplomarse el ascensor donde se trasladaban, desde un séptimo piso hasta un segundo subsuelo, en el edificio de Tribunales de la localidad de San Isidro. «No nos matamos de casualidad, por esas cosas de la vida..., porque el ascensor está destruido», declaró a radio «Mitre» el abogado Roberto Espósito, quien sufrió lesiones leves, pero cuyo hijo, que también iba en el ascensor estaba «muy golpeado en la columna».
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Espósito consideró que «lo peor es que a este ascensor no le funcionaban los frenos, porque no podría haber caído tantos pisos». En el ascensor iban 11 personas, siete de las cuales sufrieron fracturas, traumatismos y lesiones leves, informó el director del hospital central de San Isidro, Carlos Chagalj.
El elevador estaba en el séptimo piso de la sede judicial cuando, por motivos que aún se desconocen, se derrumbó y recién detuvo su caída libre en el segundo subsuelo del edificio, según el testimonio de los pasajeros. El fuerte estruendo por el impacto de la caja de metal contra la base y los gritos de desesperación de las víctimas alertaron a funcionarios y abogados que corrieron a auxiliar a los caídos, hasta que fueron socorridos por bomberos y personal sanitario.
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