19 de abril 2015 - 18:19

Cumplen la última voluntad de Sor Juana de la Cruz

Sor Juana de la Cruz fue una monja y escritora famosa en su época.
Sor Juana de la Cruz fue una monja y escritora famosa en su época.
A 320 años de la muerte de la monja escritora Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), sus restos finalmente descansan en el convento de San Jerónimo, en el corazón de Ciudad de México, cumpliendo así la voluntad final que la religiosa expresó en su testamento.

En la ceremonia, organizada por la Universidad del Claustro de Sor Juana, institución que actualmente ocupa el ex convento de San Jerónimo, depositaron en un nicho especial los restos restaurados, pero aún sin una confirmación genética de la monja que durante los 27 años que vivió allí escribió obras como "Los empeños de una casa", "Amor es más laberinto" y "El divino Narciso".

A pesar de que Sor Juana cumplía con su ejercicio religioso, fue una escritora sobresaliente y su buena relación con la corte virreinal le permitió escribir y publicar poemas y sonetos. La mayor parte de su obra se publicó en un volumen en Madrid, en España, conocido como la "Inundación Castálida de 1689".

Considerada como una gran exponente del Siglo de Oro de la literatura española, Sor Juana fue honrada con un acto simbólico en el que también se reconoció a las 300 monjas profesas que fueron encontradas en las excavaciones que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó entre 1974 y 1981.

La rectora de la institución educativa, Carmen Beatriz López-Portillo, recordó que aunque no se puede afirmar "al 100 %" que los restos pertenezcan a la religiosa debido a la ausencia de una prueba de ADN, sí hay "indicios" y estudios que aportan pruebas esclarecedoras, como el análisis morfométrico del cráneo y el estudio del esqueleto que develaron características físicas coincidentes con las de Sor Juana.

López Portillo también señaló que la razón por la que no se ha podido realizar una prueba de ADN a los restos atribuidos a Sor Juana es porque "en algún punto se ha roto la descendencia de la parte femenina de Sor Juana", necesaria para hacer una comparación.

Según la agencia Dpa, los estudios de antropología forense hechos por Arturo Romano Pacheco, determinaron que se tiene un 99% de certeza de que la osamenta hallada en 1978 pertenece a Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana.

De acuerdo con los estudios de Romano Pacheco y su colega María Teresa Jaén Esquivel, entre los hallazgos óseos fue localizado el esqueleto de una mujer adulta que fue enterrada con su hábito de gala, no estaba amortajada ni tenía presencia de corona o ramo en el féretro, pero portaba medallón de carey en forma oval y un rosario.

Se determinó, a partir de los cambios morfológicos detectados en los huesos, que se trataba de una mujer de entre 38 y 48 años, delgada y de aproximadamente 1,53 metros de estatura. Uno de los datos que llevó a pensar en 1978 que los restos de esa mujer pertenecían a un personaje notable como Sor Juana es que estaban ubicados al centro del coro bajo y que justo encima de este enterramiento no se encontraron otros en los niveles superiores, sino hasta el último nivel, como si se tratara de un gesto de respeto.

Asimismo, López Portillo dijo que aunque futuros exámenes científicos llegaran a indicar que los restos corresponden a otra persona, el traslado seguiría sin perder valor, porque guarda un componente "simbólico". "Es un espacio simbólico de la defensa de la libertad, del derecho a la palabra, al conocimiento y a la verdad", lo que constituyó siempre la lucha de Sor Juana", concluyó.

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