12 de noviembre 2007 - 00:00

Desvalijan a los 50 invitados de una fiesta

Tres delincuentes armados irrumpieron en una casa donde más de 50 personas celebraban un cumpleaños y asaltaron a todos los presentes, llevándose dinero en efectivo, joyas, teléfonos celulares y cámaras digitales.

El episodio, que se produjo ayer por la madrugada, aunque trascendió recién ahora, ocurrió en una vivienda de la localidad de Hernández, propiedad de un conocido comerciante de la zona.

Como consecuencia del robo no hubo ninguna persona herida, aunque los presentes vivieron momentos "de terror" -según sus testimonios-, especialmente cuando uno de los asaltantes le apuntó con su arma a un nene de dos años, para amedrentar a las víctimas.

En la vivienda donde se produjo el episodio, en ese momento la mayoría de los presentes eran adolescentes de entre 13 y 16 años, quienes participaban de la fiesta de cumpleaños.

Un pequeño resquicio en el portón de madera de dos hojas, que da a la cochera de la casa, fue el punto por donde atacaron los ladrones, quienes, con arma en mano, desplegaron "movimientos muy precisos y controlados", según se señaló en el diario El Día de esta ciudad.

"La pasamos muy mal", dijo Daniela, de 43 años, propietaria de la finca, al referirse a lo ocurrido en su domicilio.

Siempre me he enterado por los diarios de los hechos de inseguridad en La Plata, pero ahora me tocó a mi, a mi familia y a los amigos de mi hija. Y es terrible", agregó visiblemente afectada por esa experiencia, que tuvo lugar minutos antes de la 1:00 de la madrugada de ayer.

La mujer señaló: "Estábamos sentados en la mesa del living", en alusión a "nueve grandes", entre ellos su esposo Jorge y varios familiares, cuando se abrió una puerta y "apareció un petiso con una pistola".

Mientras otros dos cómplices mantenían de rehenes en la cochera al grupo de jóvenes, de entre 13 y 16 años, que había sido invitado al cumpleaños de Agustina, amiga de la hija de los dueños de la casa, "el cerebro" del audaz golpe, como lo calificaron los propios damnificados, siguió con su cometido.

"Nos pedía plata y más plata, pero nunca se lo vio nervioso. Más allá de que pegó un par de golpes, lo hizo para atemorizarnos. Por suerte, nadie salió lastimado", mencionó Jorge, dueño de la vivienda.

"El momento más feo es cuando le apuntó a un nene de dos años.
Ahí se nos vino el mundo abajo", recordó Daniela. "Nos sabíamos qué hacer", agregó.

En una bolsa de consorcio, los jóvenes, que habían sido colocados contra la pared, tuvieron que arrojar sus celulares, cámaras digitales y hasta los pocos pesos que tenían encima. En tanto, Daniela y Jorge entregaron más de 1.000 pesos y algunas joyas.

Recién en ese momento, ante la inminente llegada de algún padre, que tenía que pasar a retirar a sus hijos de la fiesta, los autores del robo decidieron darse a la fuga, pero se desconoce cómo y hacia dónde lo hicieron.

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