20 de abril 2004 - 00:00

Grave: San Isidro zona libre para secuestros

Nicolás Becerra
Nicolás Becerra
La decisión de la Procuración General de la Nación de disolver a pedido del gobierno la fiscalía donde funcionaba la Unidad Fiscal que investigaba los secuestros extorsivos, convirtió a San Isidro en «zona liberada» por impericia del ministro de Justicia, Gustavo Béliz.

Hasta ayer nadie había sido notificado de la resolución que el sábado pasado tomó el procurador general interino Luis González Warcalde. O sea, que no había fiscales ayer para investigar secuestros, por lo menos en las habituales dependencias. El gobierno provincial contrarrestó esa carencia con un mega operativo de seguridad en la zona norte de Buenos Aires.

El jefe de los fiscales sacó del caso Blumberg y de todas las investigaciones al fiscal Jorge Sica, quien llegó a resolver 80% de los secuestros que debió investigar desde que esa unidad fue creada en noviembre del año pasado.

El edificio donde funcionaba la fiscalía había sido facilitado por el intendente de San Isidro Gustavo Posse, hasta que los cuatro municipios (Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre) acordaran un lugar equidistante y cerca de la DDI.

La intención de instalar una unidad de investigación en el área de San Isidro -considerada sensible por la cantidad de secuestrosque se producen-era, precisamente, para reducir el número de delitos violentos. En la zona norte, existe un circuito que ha sido denominado por los delincuentes como «Triángulo de las Bermudas». El secuestro se hace en San Isidro, Martínez o Beccar y el rescate se cobra en la zona de Panamericana, Don Torcuato, Talar de Pacheco, el Camino del Buen Ayre y por allí hasta Moreno. En esa misma área funcionan los desarmaderos que trabajan para la red de narcotraficantes.

Fue en esa zona donde se registraron los casos Astrada, el caso Pablo Belluscio y de peor manera, el caso de Axel Blumberg.

Pero resulta que con la decisión de
Warcalde (inspirada en la mente del inefable Béliz) los secuestros extorsivos vuelven a quedar en manos de la fiscalía del fuero ordinario, Lomas de San Isidro y Lomas de Beccar. Los procesos los llevará adelante la fiscal Rita Molina que tiene cuatro personas en su juzgado hasta que se monte otro mecanismo en reemplazo del organizado por el ex procurador Nicolás Becerra, el intendente Gustavo Posse y el fiscal Jorge Sica. Una incoherencia total.

• Presunta falsedad

Ayer el abogado Marcos Mayo le pidió a la Cámara del Crimen que investigue si González Warcalde cometió el delito de falsedad ideológica en instrumento público, así como también establezca si asisten a investigadores o cómplices.

Pero no será el único funcionario que deberá dar explicaciones. La defensa del policía
Daniel Graviña (que fue acusado por el fiscal Sica de presuntamente encubrir el secuestro y asesinato de Axel Blumberg), le pidió al juez Conrado Bergesio que cite a declarar a Béliz, al secretario de Seguridad, Norberto Quantín, y al jefe de la Federal, Eduardo Prados.

Según el abogado
Juan Martín Cerolini, estos funcionarios estaban al tanto de la información que tenía Graviña antes de ser detenido. Además, porque fueron quienes le ordenaron que confeccionara un informe para entregar al ahora desplazado fiscal federal.

Según el procesamiento solicitado por Sica y rechazado por
Bergesio, Graviña habría recibido el 25 de marzo pasado un llamado telefónico de Jorge Sagorsky a su celular, en el que habría acordado mantener un encuentro para recibir información sobre un tal «Martín» (aparentemente «el Oso» Peralta) que le había ofrecía un Volkswagen Passat blindado a cambio de mil pesos.

En esa conversación, según declaró
Graviña, Sagorsky le habría dado el teléfono celular de «Martín» y él dijo que esa persona podía estar en la provincia de Córdoba o Mendoza.

Graviña
aseguró que esos datos se los habría aportado a los pocos minutos al jefe de Antisecuestros de la Policía Federal, Juan José Schettino, ahora detenido por Sica, quien le dijo que siguiera manteniendo los contactos con los informantes.

Según consideró
Sica, Graviña contaba desde el 25 de ese mes con información « valiosísima» para la investigación del secuestro y homicidio de Blumberg, aunque recién los habría aportado seis días después, el 31 de marzo, mediante un informe firmado por el comisario Schettino.

Por tal motivo, pidió su procesamiento por encubrimiento, el que fue rechazado por
Bergesio, quien consideró poco contundentes las evidencias reunidas contra el policía.

El juez
Bergesio analiza ahora la situación procesal de Schettino, quien permanece detenido en la sede de Delitos Complejos de la Policía Federal. En tanto, la fiscal Rita Molina deberá hacerse cargo de la causa en la cual permanecen detenidas 12 personas.

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