Ayer a la mañana una empleada de la joyería llegó al comercio y descubrió que desconocidos habían roto la vidriera y sustraído gran cantidad de alhajas.
Por la tarde, un hombre entró en la joyería y simuló querer comprar una joya, aunque en momentos en que era atendido por la empleada, cuya identidad no trascendió, extrajo un arma de fuego y exigió la entrega de la recaudación.
"¡Quedate quieta porque sino te hago boleta!", amenazó el asaltante que, tras encerrar en un baño a la mujer, sustrajo el dinero de la caja registradora y dos paños con decenas de cadenas de oro de 18 kilates.
El asaltante escapó y la mujer dio aviso a la policía, que demoró a un hombre de 35 años bajo sospecha de ser el autor de este último robo.
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