14 de abril 2017 - 23:17
¿La Argentina tiembla más que antes?
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El especialista llama a no confundir las escalas de magnitud -como la de Richter- que "refieren el tamaño del terremoto en cuanto a la energía liberada", mientras que las escalas de intensidad, como la de Mercalli modificada, "miden cómo afecta las construcciones". La magnitud es un dato objetivo: registra la amplitud de la onda en el sismograma y una ecuación refleja el valor del incidente. Mientras que la de intensidad es subjetiva, porque toma en cuenta la evaluación de personas preparadas a tal fin. Los daños en las construcciones comienzan cuando el movimiento telúrico se aproxima al grado 6 de la escala Mercalli modificada. El grado 12 es la representación de la muerte: significa la destrucción total.
• Tranquilos, pero no tanto
Nuestro mapa de probabilidades es claro: a medida que nos acercamos al este la frecuencia de sismos disminuye, porque la superficie de choque se encuentra en el oeste. Pero el especialista llama a no confiarse demasiado en las zonas de presunta tranquilidad.
"En Córdoba la magnitud de la actividad sísmica es moderada, pero no hay que descartar un evento de grado 6 o más que pueda generar daños en la propia capital y en las sierras. En Buenos Aires, durante las décadas del '60 y '70 tuvimos una secuencia de sismos de magnitud 5 en la zona de Lobos y Chivilcoy. Y no hay que olvidarse nunca del sismo que tuvo lugar en el medio del río de la Plata en 1888", enumera.
El terremoto del Río de la Plata ocurrió el 5 de junio de ese año y alcanzó los 5,5° Richter. Con epicentro a 15 kms de Colonia y a 42 kms del este de Buenos Aires, según las crónicas de época causó pánico, aunque no víctimas. "Hubo daños tanto en la ciudad uruguaya como en la actual Capital Federal, las casas sufrieron la rotura de vidrios y fisuras en sus paredes", relata Araujo.
La pregunta del millón es... ¿cuándo volverá a ocurrir? "Normalmente las fuentes sismogénicas están asociadas a fallas geológicas con períodos de recurrencia que, como cortos, pueden ser de 400 años. Pero algunas tienen hasta 2.000 o 10.000 años de recurrencia. Cuáles de ellas y cuándo volverán a actuar no lo sabemos, porque tampoco conocemos con exactitud cuándo actuaron en la antigüedad como para establecer una secuencia temporal. Acá tenemos solo dos siglos de historia en el estudio de los sismos", explica. "Aunque más allá de que la actividad fue variando a través de millones de años, algo es seguro: pasará más o menos tiempo, pero donde tembló volverá a temblar".




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