7 de agosto 2006 - 00:00

Miles de fieles visitan el santuario de San Cayetano

Miles de fieles visitaron hoy la basílica de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers, con pedidos de pan y trabajo, y también para cumplir promesas en agradecimiento al patrono de los trabajadores.

A las 11 fue la misa central oficiada por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, quien instó a la sociedad a "que nos sepamos escuchar" y pidió que se evite "la falta de trabajo y el salario retenido, simplemente siendos justos" Como cada 7 de agosto y bajo el lema: "Con Jesús y San Cayetano aprendemos a escuchar y a ayudar a nuestros hermanos", la multitud de feligreses, que mantenía una vigilia desde hace días en las proximidades del santuario, comenzó a entrar a la basílica a medianoche de ayer.

Enfundada en una bandera argentina, con un sombrero y de rodillas, una mujer llamada Noris fue la primera en ingresar a la parroquia y la primera en besar el vidrio que protege la imagen de San Cayetano.

La mujer estaba acompañada por un niño que llevaba un cartel que decía "No a las papeleras".

La parroquia ubicada en el barrio de Liniers abrió sus puertas a los fieles que formaron una fila que alcanzó las 20 cuadras a la medianoche, luego de que se entonaran las estrofas del Himno Nacional Argentino.

Como en años anteriores, la fila de se dividió en dos: una que avanzó lentamente y pasó frente a la imagen del Santo y otra más rápida, que pasó por el costado para los fieles que sólo lo quisieron mirar y no pretendían tocarlo.

Mirta Villagra, quien ingresó al santuario arrodillada, dijo que se acercó para agradecer a San Cayetano porque su familia "tiene trabajo" y aseguró que "desde hace 10 años, que todos los 7 de agosto, llueva o nieve" concurre a la parroquia de Liniers.

Unos pasos más atrás de ella, Benito, de 65 años y oriundo de Escobar, señaló que llegó al santuario para pedir trabajo para sus dos nietos, pero también para agradecer por el suyo y el de su esposa.

Esta madrugada, un hombre que integraba la larga fila de personas en cercanía del templo sufrió un paro cardíaco, por lo que debió ser trasladado hacia el hospital Vélez Sarsfield, donde murió.

El hombre, de 82 años, fue identificado como Julio Fernández, según informó el titular del SAME, Alberto Crescenti, quien dijo que el servicio se asistencia atendió a unas 15 personas que se congregaron en proximidades del santuario de Liniers en la madrugada de hoy.

En tanto, entre la multitud que escuchó la palabra de Bergoglio estuvo el jefe del Ejército, Roberto Bendini, quien señaló que su presencia se debía a su intenciín de "rezar para que no falte el pan y el trabajo digno a todos los argentinos".

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