9 de noviembre 2006 - 00:00
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Según informó Andrea, una amiga de la víctima que llegó al lugar a los pocos minutos, Angel le contó esta mañana a las 8 que iba a encontrarse en esa esquina con dos personas connacionales.
Una empleada de una ferretería vecina al lugar del homicidio dijo a Télam que ella presenció el momento en que el hombre, que llevaba muletas, caminaba por Cabrera con un maletín en su poder y se le acercaron otros dos en una moto que se lo arrebataron y le dispararon.
La existencia del maletín fue desmentida por la policía que aseguró que muchos supuestos testigos que hablaron con la prensa, luego se desdijeron cuando fueron interrogados por los pesquisas.
"Hubo muchos testigos que vieron algo luego de que se escucharon los disparos y sólo vieron la fuga de los delincuentes, pero pocos que hayan presenciado la secuencia completa del ataque.
Pero nadie nos dijo que la víctima llevara un maletín", explicó un jefe policial.
Lo único que tienen acreditado los investigadores es que a Angel lo mataron por la espalda de tres balazos: uno en la cabeza, otro en el cuello y el tercero en la cintura, según precisaron los voceros.
"Fueron a matarlo directamente. No fue un robo ni un ataque al voleo", dijo uno de los pesquisas.
Lo que sí declararon ante la policía los testigos es luego de los disparos vieron a un hombre guardar entre sus ropas un arma de grueso calibre y subirse a una moto que conducía un cómplice y se fugó del lugar.
En poder de la víctima la policía no encontró ningún documento, sólo la muleta con la que caminaba y un teléfono celular que será clave para la investigación.
Los pesquisas analizaban esta tarde los llamados y mensajes de texto entrantes y salientes de ese celular en busca de sospechosos.
Peritos del área Científica de la fuerza secuestraron tres vainas servidas de calibre nueve milímetros del lugar donde cayó muerto el peruano, frente a una concesionaria de motos situada en la calle Cabrera.
De acuerdo a lo que la policía pudo dialogar con su amiga Andrea y otros miembros de la comunidad peruana que lo conocían, Angel frecuentaba, pero no vivía, una casa tomada ubicada en Córdoba al 3600, donde funcionaba el quebrado sanatorio Del Valle.
Voceros de la pesquisa creen que por la manera en la que fue cometido el hecho se trató de un ajuste de cuentas.
La causa está caratulada "homicidio" y la investigación está dirigida por la fiscalía de instrucción porteña número 2, subrogada por el fiscal Eduardo Cubría.
En la pesquisa trabajan la comisaría 21 y la División Homicidios de la Policía Federal.




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