21 de junio 2005 - 00:00

Precavidos

La directora del monopolio «Clarín», Ernestina Herrera de Noble, está dispuesta a cumplir la promesa a la Justicia de que sus hijos adoptivos Marcela y Felipe sean sometidos a una prueba de sangre para determinar sus ADN. Hecho elogiable aunque la comparación, según impuso la Sra., esté limitada al ADN de las dos familias con nietos desaparecidos que dicen ser los abuelos de los jóvenes. Trasciende que muchos investigadores contratados por «Clarín» determinaron que Marcela y Felipe son efectivamente hijos de desaparecidos pero no serían de las familias que los reclaman sino de otros, apropiados ilegalmente por los militares y policías de los '70 y entregados a la Sra. con ilegalidades y falsedades probadas por el juez Roberto Marquevich, que por eso fue destituido por «Clarín», presionando al Consejo de la Magistratura que juzga jueces.

Dispuesta la elogiable decisión de someterse, aunque será para un solo caso de comparación, a una prueba de ADN de repente los investigadores privados de «Clarín» descubren que en el hospital Durand, donde iba a realizarse la toma de sangre, hay personal que tuvo activa participación como terrorista en los años '70. Nada lentos los abogados de la Sra. pasaron a exigir que se hiciera la prueba de ADN en otro lado porque «Clarín» hoy hace izquierda para congraciarse con el gobierno Kirchner pero no para suicidarse. Exigieron que se haga en la Fundación Favaloro, cuyo personal también está siendo investigado en antecedentes subversivos en los '70 por los sabuesos de «Clarín».

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