El papa León XIV fue operado con éxito en Roma para extirparle un tumor maligno en el pulmón derecho y ya se encuentra en su habitación del Policlínico Gemelli. Mientras transcurre el período de recuperación, previsto en alrededor de una semana, el Vaticano mantendrá su funcionamiento habitual, sin designar a un reemplazante temporal para conducir la Iglesia católica.
Quién tomará las decisiones en el Vaticano tras la confirmación de que el papa León XIV tiene cáncer
El Pontífice fue intervenido en el Policlínico Gemelli de Roma por un tumor maligno en el pulmón derecho y permanecerá internado alrededor de una semana. El Derecho Canónico no prevé la figura de un "vicepapa" ni un reemplazo temporal, por lo que la Curia Romana continuará con sus funciones habituales.
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Quién tomará las decisiones en el Vaticano tras la confirmación de que el papa León XIV tiene cáncer.
La internación del Pontífice, de 71 años, abrió interrogantes sobre el funcionamiento de la Santa Sede y sobre el papel que desempeñarán los principales responsables de la administración vaticana mientras permanezca hospitalizado. Sin embargo, el Derecho Canónico no contempla la figura de un "vicepapa" ni establece una regencia provisional ante una operación o una hospitalización.
La conducción de la Iglesia seguirá bajo la autoridad de León XIV. Los organismos de la Curia Romana continuarán desarrollando sus tareas y el Papa podrá intervenir en las decisiones que requieran su aprobación, incluso durante su recuperación, siempre que su estado de salud se lo permita.
Por qué no hay un reemplazo para el Papa durante su internación
La respuesta se encuentra en el canon 331 del Código de Derecho Canónico, que establece que el obispo de Roma tiene potestad suprema, plena, inmediata y universal sobre la Iglesia. En términos institucionales, esto significa que la autoridad del pontífice no queda suspendida por una internación ni por una intervención quirúrgica.
La situación es diferente cuando un Papa muere o presenta su renuncia, como ocurrió con Benedicto XVI en 2013. En esos casos, la Sede Apostólica queda vacante y se activa un procedimiento específico: el Colegio de Cardenales asume la gestión de los asuntos ordinarios mientras se organiza el cónclave para elegir al sucesor.
El canon 335 también contempla la posibilidad de que la Sede Apostólica quede "totalmente impedida", un supuesto excepcional que no debe confundirse con una hospitalización temporal. La normativa no establece un mecanismo automático de sustitución ante una enfermedad ni habilita la creación de un cargo de vicepapa.
En el caso de León XIV, por lo tanto, la operación no modifica el esquema de autoridad de la Iglesia católica. El Pontífice continúa en funciones y conserva sus atribuciones, aunque su agenda pública pueda verse limitada durante los próximos días.
Cómo seguirá funcionando el Vaticano durante la recuperación de León XIV
La continuidad institucional se apoyará en el trabajo de la Curia Romana, el conjunto de organismos que asisten al Papa en la administración y el gobierno de la Iglesia. Su funcionamiento está regulado por la constitución apostólica Praedicate Evangelium, que establece que los dicasterios desarrollan sus tareas en nombre del pontífice y bajo su autoridad.
En ese marco, la Secretaría de Estado mantiene su papel central en la coordinación de los asuntos políticos y diplomáticos de la Santa Sede, mientras que los distintos organismos continúan con las responsabilidades que les corresponden.
Entre las principales autoridades de esa estructura se encuentran el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y otros funcionarios responsables de áreas específicas de la administración vaticana. Sus tareas no implican asumir las atribuciones del Papa, sino garantizar la continuidad del trabajo institucional.
Las decisiones que requieren la intervención directa de León XIV podrán ser sometidas a su consideración durante la internación, en la medida en que su estado de salud lo permita para mantener operativa su estructura administrativa mientras el Pontífice se recupera.
El cardenal Kevin Joseph Farrell, actual camarlengo, también tiene funciones específicas dentro de la organización eclesiástica. Sin embargo, su papel está vinculado principalmente a los procedimientos que se activan cuando la Sede Apostólica queda vacante, por lo que una operación no pone en marcha automáticamente ese mecanismo
Quiénes integran el equipo que coordinará el Vaticano durante la recuperación del Papa
El canonista Don Filippo Di Giacomo explicó que, ante situaciones excepcionales, el Vaticano dispone de una estructura capaz de sostener su funcionamiento incluso cuando el Pontífice no puede ejercer personalmente todas sus actividades.
De acuerdo con su descripción, el núcleo de coordinación está integrado por el secretario de Estado, Pietro Parolin; su colaborador Paolo Rudelli; y los responsables de áreas estratégicas, entre ellos Giordano Piccinotti, vinculado con las finanzas, y Paul Gallagher, encargado de las relaciones internacionales.
El especialista definió este mecanismo como una “sala de guerra”, destinada a garantizar la continuidad de la gestión durante períodos de emergencia.
Según Di Giacomo, se trata de una estructura que puede mantener operativas las principales funciones de la Santa Sede frente a circunstancias extraordinarias, aunque ello no implica una transferencia automática de las atribuciones del Pontífice.
El canonista también se refirió a los cambios introducidos en la organización de la Curia por la constitución apostólica Praedicate Evangelium, y cuestionó sus consecuencias sobre la estructura administrativa de la Iglesia.
En ese sentido, sostuvo que la continuidad institucional constituye uno de los elementos centrales del funcionamiento del Vaticano, incluso frente a situaciones de extrema gravedad.
El actual camarlengo de la Iglesia católica es el cardenal Kevin Joseph Farrell, quien desempeña funciones específicas durante los períodos de sede vacante. Sin embargo, una internación o intervención quirúrgica del Papa no activa automáticamente ese procedimiento.




