Quilmes: alumnos se descomponen por el olor de un basural presentado como "ecoparque"

Lo que prometía ser un espacio verde terminó generando desechos, malos olores y alumnos descompuestos en una escuela con casi 70 años de historia.

Vista del predio donde funciona el Ecoparque, ubicado a pocos metros del colegio IMPA, en Quilmes. La acumulación de residuos es una de las principales preocupaciones de la comunidad educativa.

Vista del predio donde funciona el Ecoparque, ubicado a pocos metros del colegio IMPA, en Quilmes. La acumulación de residuos es una de las principales preocupaciones de la comunidad educativa.

Más de mil alumnos del colegio IMPA, en Quilmes, asisten a clases a pocos metros de un predio que, presentado como Ecoparque, funciona como un basural a cielo abierto. La cercanía genera malos olores, contaminación y malestares físicos en los estudiantes, algunos de los cuales debieron ser retirados por descompostura.

Desde la apertura del Ecoparque, la comunidad educativa reporta episodios de náuseas, mareos y cefaleas en el alumnado durante el horario escolar. El colegio, con casi siete décadas de historia en el barrio, se encuentra en una zona residencial donde confluyen viviendas, instituciones educativas y clubes deportivos.

El predio fue anunciado como una planta destinada al tratamiento de residuos reciclables. Sin embargo, vecinos y padres manifiestan que actualmente se descargan residuos domiciliarios sin separación visible, lo que, según indican, genera olores persistentes que afectan el entorno.

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De acuerdo con estimaciones locales, allí se reciben desechos provenientes de más de 600.000 habitantes. El volumen de residuos, sumado a la proximidad con espacios sensibles como escuelas y clubes, motivó planteos de sectores de la comunidad que piden mayor información técnica sobre el funcionamiento del lugar.

En el club deportivo ubicado frente al colegio también se observaron cambios. Representantes de la institución señalan que, a raíz de las obras en el Ecoparque, se habrían producido alteraciones en el sistema de drenaje que provocaron anegamientos durante lluvias.

Otro punto señalado por integrantes de la comunidad educativa es la ausencia del proyecto en la documentación presentada ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entidad que financia la obra.

Actualmente, el predio continúa en funcionamiento y el colegio mantiene sus actividades con normalidad. Mientras tanto, las familias solicitan estudios de impacto ambiental actualizados y canales de diálogo para conocer con mayor precisión las características del proyecto y sus posibles efectos sobre la salud y el entorno inmediato.

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