18 de enero 2008 - 00:00

Robaron las oficinas de Alberto Fernández en Recoleta

Alberto Fernández
Alberto Fernández
Un grupo de delincuentes robó en oficinas que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, posee en el barrio porteño de Recoleta, según lo confirmó ayer el propio funcionario.

Aparentemente los ladrones ingresaron a las oficinas ubicadas en la avenida Callao al 1900 en busca de objetos de valor que no encontraron.

Como consecuencia del hecho, la puerta estaba violentada y todas las dependencias revueltas.

"Revolvieron un poco y nada más, no se llevaron ni computadoras, ni papeles, lo que indica que se trata de delincuentes comunes que simplemente buscaban elementos de valor que por supuesto no hay, porque se trata de una oficina de trabajo", explicó Fernández.

En declaraciones a la prensa, el jefe de Gabinete comentó que también ingresaron en otras oficinas del piso de abajo, aunque aclaró que no sabe a quiénes pertenecen.

El funcionario intentó relativizar el hecho y consideró que se trató de un "simple robo", aunque no pudo determinar cuándo sucedió el episodio porque las oficinas no estaban siendo usadas en los últimos días.

"La última persona que ingresó fue la mujer que hace la limpieza que vino el sábado pasado y no notó nada extraño, yo recién vine hoy (ayer) por lo que puede haber sido cualquiera de estos días", afirmó el ministro.

El jefe de Gabinete puntualizó que esas oficinas pertenecen a su consultora y que "hace cuatro años y medio que están cerradas", al tiempo que supuso que a los responsables "les habrán informado que las oficinas estaban vacías y creyeron que era una oportunidad".

Según Fernández, el robo podría haberse producido entre el sábado y el jueves, ya que "la señora que limpia había estado el sábado y, desde entonces, puede haber sido en cualquiera de estos días".

En tanto, la Policía maneja la hipótesis de que quienes hayan entrado a robar contaban con las llaves del edificio, ya que las cerraduras no fueron forzadas.

Pero la cerradura de la puerta de la oficina de Fernández sí estaba rota, y por ello los investigadores intentaban buscar huellas dactilares dentro de la oficina que pudieran permitir identificar a los responsables.

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