Javier Ríos, el juez que investiga la muerte de Ángeles Rawson, deberá resolver en las próximas horas si dicta el procesamiento con prisión preventiva del portero Jorge Mangeri, único acusado del crimen de la adolescente, o si solicita una prórroga de diez días para definir la cuestión.
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En tanto, un taxista declaró ante la Justicia que la tarde en que mataron a Ángeles Rawson llevó a Jorge Mangeri hasta la CEAMSE del barrio porteño de Colegiales, con dos bolsas de consorcio y que, al llegar, el contenido de una de ellas se movió y el portero le dijo que era un perro muerto.
Fuentes judiciales informaron a Télam que el taxista declaró entre seis y siete horas ante detectives de Homicidios, primero, y luego frente el juez Ríos y la fiscal de Instrucción María Paula Asaro. Sin embargo, un investigador de la causa depositó un manto de sospecha sobre su testimonio. "Hay partes del relato que parecen inverosímiles, pero no tuvo fisuras y vamos a chequear toda la historia", dijo a Télam.
El taxista que denunció que llevó a Jorge Mangieri hasta el CEAMSE en Colegiales rompió el silencio y contó cómo fue la secuencia en la que acercó al portero hacia el predio. El hombre le dijo que tenía que cargar dos bolsas para llevar hasta la CEAMSE una más pesada que la otra. Si bien explicó que él no quería hacer el viaje, el pasajero le ofreció poner un plástico en el baúl para no ensuciarlo y, finalmente, accedió.
Según este testimonio, como el taxista no podía hacer fuerza porque tiene un problema de cadera, Mangeri le pidió ayuda a unos transeúntes que pasaban por el lugar para cargar las bolsas y, luego, le pidió que lo trasladara unas cuadras hasta la CEAMSE. El taxista contó que, al llegar al predio, detuvo la marcha, pero el pasajero lo hizo entrar a pesar de que el acceso está prohibido.
"Me dijo que tenía que llevar unos bultos al Ceamse", contó Leonardo en declaraciones al canal de noticias C5N. El taxista comentó que Mangieri cargó dos bolsas en el baúl de su auto y aseguró que "la intención de él era de tirar las bolsas en la basura".
El taxista contó que al llegar al predio del CEAMSE apareció un empleado de seguridad y el pasajero se bajó y comenzó a conversar con éste, tras lo cual, le hicieron poner el auto de culata y abrió el baúl para descargar las bolsas. "Como las bolsas eran pesadas, el pasajero llamó a dos muchachos para que lo ayudaran".
Según contó el taxista, el contenido de una de esas bolsas se movió y Mangeri le dijo que se trataba de un perro muerto, tras lo cual le pidió a los empleados del CEAMSE algo para golpearlo. "Le trajeron una maza, de mango corto pero de martillo grande. Mangeri lo garroteó", dijo el taxista a los investigadores. Luego, el encargado le entregó dinero a quienes lo ayudaron y le solicitó al taxista que lo llevara nuevamente hasta el edificio de Ravignani al 2360, dijo el testigo, quien agregó que el baúl de su auto había quedado manchado con sangre y que luego lo lavó.
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