23 de marzo 2011 - 08:33

Tras su liberación, Arce admitió que pudo haber escapado del país

José Arce, tras ser liberado en Campana.
José Arce, tras ser liberado en Campana.
Luego de su liberación José Arce, viudo de Rosana Galliano, admitió que tuvo la posibilidad de fugarse al exterior, pero que no lo hizo porque no tiene "nada que ver" con el crimen de su exspoesa.

En declaraciones radiales afirmó que al ser descendiente de sirio libaneses "me podría haber ido a Siria y a Turquía y no me encontraban más". Sin embargo, nuevamente volvió a admitir su inocencia al indicar que no se fue del país porque "no tuve nada que ver con la muerte de mi esposa".

José Arce, estuvo detenido como presunto autor intelectual del crimen de su esposa, Rosana Galliano, salió el martes libre tras cubrir la fianza impuesta por la justicia con dos propiedades, una de ellas la casa del partido bonaerense de Exaltación de la Cruz donde mataron a la mujer.

El viudo además, apuntó contra la familia de Rosana y señaló que no quiere hablar "mal de ellos" porque "lo que buscan es la parte económica". "Se muere mi esposa y ellos buscan una perpetuidad para mí. Hay cinco propiedades en juego por un valor de un millón de dólares", agregó.

El crimen de Rosana fue cometido la noche del 16 de enero de 2008, en su casaquinta del barrio El Remanso, en Exaltación de la Cruz, cuando la víctima cenaba con su hermana Mónica.

Rosana recibió a las 22.50 un llamado de Arce a su teléfono celular y, por tener poca señal, se vio obligada a salir de la casa, donde el asesino la ejecutó de cuatro balazos con una pistola.

Desde el inicio de la causa, el entonces fiscal Marcelo Pernici -actual titular de Asuntos Internos del ministerio de Seguridad bonaerense- consideró que se trató de un crimen por encargo de Arce, con quien la víctima atravesaba un conflictivo proceso de divorcio.

También fue detenida la madre de Arce, Elsa Aguilar, quien ahora goza de una excarcelación extraordinaria y tiene la custodia de sus dos nietos, hijos de su hijo y la víctima.

Como supuesto autor material del crimen está detenido un mecánico llamado Gabriel Leguizamón, cuyo hermano Paulo está con una falta de mérito que se definirá en el juicio oral.

La mayoría de las pruebas de la causa consisten en declaraciones de mujeres allegadas a Leguizamón y en el hallazgo de un proyectil y una vaina enterrados al lado de la casa del mecánico entregados por otro testigo.

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