23 de noviembre 2007 - 00:00
Un crucero de lujo se hundió en la Antártida tras chocar un iceberg, pero sus ocupantes fueron rescatados
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"Por ello la Dirección trabaja con el Departamento de Gestión Ambiental de la dirección el impacto ambiental y sobre datos científicos, porque el accidente ocurrió a 40 kilómetros de la Base Jubany, donde se realiza la mayor actividad científica argentina en la región", agregó.
En este sentido, los avisos argentinos "Suboficial Castillo" y "Sobral", escoltados en el aire por un avión P3 Orion, preparaban una barrera de protección oceánica que posibilitará la contención de combustibles ante un eventual derrame.
Según la PNA, el impacto con el témpano causó al Explorer -que pesa 2.400 toneladas y mide 73 metros de eslora y 14 de manga- una importante avería en su casco, a partir de la cual algunos de sus compartimentos comenzaron a inundarse, por lo que debió activar todas las bombas de achique para mantenerse a flote.
A la 1.30, la Agencia Nacional de Búsqueda y Salvamento de la Marina recibió un alerta telefónica del Centro Coordinador de Búsqueda y Salvamento, con sede en Roma, y a las 06;15, tres horas después de ordenado el abandono del barco por su capitán, el Nordnorge arribó a la zona del incidente e inició el rescate.
Las circunstancias del impacto se desconocían, aunque una de las tripulantes del crucero,
Andrea Salas, porteña de 38 años y miembro del área de expediciones, contó que tras el primer contacto se registró un segundo choque que aceleró la evacuación.
Salas -una de los dos tripulantes argentinos, junto a Pablo Bellú, de 36 años- contó a radio Continental que el primer choque contra un iceberg generó "un hueco que no era muy grande" en la nave, por lo que se "inició un bombeo del agua para mantener el barco a flote".
El Explorer fue fabricado en 1969, reacondicionado en 1993 y su última parada fue en el puerto de Ushuaia el 11 de este mes, antes de iniciar la travesía por el continente blanco, donde realizaba un "tour ecológico", en el que cada camarote costaba unos 22.000 pesos.
El barco, explotado por la compañía de viajes Gap Adventures, con sede en Toronto, Canadá, solía recorrer aguas de muy baja temperatura y este año visitó Groenlandia y viajaba usualmente a las Islas Malvinas.
En su última inspección de rutina, en mayo pasado, surgieron cinco "deficiencias", entre ellas problemas con sus compuertas principales, reveló la publicación marítima Lloyds List, de acuerdo a lo consignado por la agencia Ansa.
También presentaba deficiencias en el mantenimiento de sus botes salvavidas y le faltaban los planes de rescate y de búsqueda de desaparecidos.
En marzo pasado, un control de la embarcación hecha por inspectores chilenos, en Puerto Natales, detectó seis "deficiencias", incluidas dos vinculadas a problemas de navegación, según informaron esas autoridades.



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