Hermoso título, el de “La larga vida de los recuerdos”. En este film, Mariana Russo y Alberto Masliah describen la angustia y desazón de seis personas ante la cercanía de una pérdida. Un hombre grande viaja al lugar donde acaso vivió en otros tiempos (y alguien cita “Los hermanos corsos”, novela de Dumas ya casi olvidada). Un hombre se desconcierta ante la separación que ha decidido su mujer, cuya presencia llenaba la casa. Dos mujeres se sienten perturbadas por lo que queda en ellas del hombre que amaban, y que era el mismo para ambas, y a la vez distinto. Casi anciana, una mujer se acerca al lugar donde agoniza su hijo, que años atrás habrá querido ser hija, y por eso lo echaron del hogar. Nostalgias, tristezas, sentimientos de culpa, recomposiciones aparecen en estas historias que se van alternando con delicadeza. Unas tienen el final temido y previsible, otras encuentran una segunda oportunidad.
“La larga vida de los recuerdos”, un film bello y reflexivo
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No hay gritos, nadie explota de rabia, todo se desarrolla de forma controlada, casi apagada a veces. La procesión va por dentro, según dicen, y apenas se percibe en una que otra mirada, o una réplica. Buena pintura de situaciones, la película solo se siente afectada por el tono uniforme de los cuadros, y la voz monocorde que ponen casi todos los intérpretes. La benefician, en cambio, la expresividad de algunos rostros, como el del veterano Ricardo Erkin, la inteligente brevedad del relato, la fotografía de Virginia Rojas y la suave música de Mariano Fernández, acaso también una canción de Gabo Ferro, esa que dice “Yo me muevo entre las cosas / y vos entre fantasmas cansados”.
4. “La larga vida de los recuerdos” (Argentina, 2022). Dir.: M. Russo y A. Masliah. Int.: R. Merkin, V. Raposso, A. Asturzzi.




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