29 de septiembre 2026 - 21:00

Cómo hacer un insecticida y fungicida casero potente para proteger tus plantas

Una mezcla con ingredientes de uso doméstico sirve para tratar hojas dañadas por plagas y moho. Tiene que diluirse antes de pulverizar.

Antes de aplicar, conviene probar la mezcla en pocas hojas y esperar unos días para ver si hay manchas o quemaduras.

Antes de aplicar, conviene probar la mezcla en pocas hojas y esperar unos días para ver si hay manchas o quemaduras.

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Los pulgones, la mosca blanca y las cochinillas están entre los insectos que más aparecen en las plantas de casa, y a ellos se suman hongos como el oídio, el mildiu y la botritis. Frente a esos problemas circula una preparación casera con cebolla, ajo, bicarbonato de sodio y agua oxigenada, que se usa como complemento para tratar las hojas afectadas.

El punto fundamental es que lo que se prepara es un concentrado y no se puede aplicar directo sobre las hojas: hay que diluirlo antes en agua. Se presenta como una opción para plantas ornamentales, flores e incluso árboles frutales, aunque no reemplaza un diagnóstico.

Antes de aplicar nada conviene identificar bien qué le pasa a la planta. Una hoja amarillenta puede deberse a exceso o falta de riego, problemas de luz o carencias nutricionales, y no a una plaga. Además, el bicarbonato y el agua oxigenada pueden afectar los tejidos vegetales si la concentración no es la adecuada.

Ingredientes clave: las propiedades del ajo, la cebolla, el bicarbonato y el agua oxigenada

El ajo se usa como insecticida, bactericida y fungicida, aunque funciona como tratamiento curativo. Sirve cuando el problema ya apareció, no para prevenirlo. El ajo y la cebolla aportan azufre, al que se le atribuye el efecto antifúngico de este tipo de macerados.

Ese tipo de macerado puede ser fitotóxico si se rocía bajo sol fuerte o sobre plantas sensibles, y deja un olor intenso. Los hongos viven en ambientes ácidos y el bicarbonato de sodio tiene un pH alcalino, por eso se lo usa como aliado para eliminarlos.

El agua oxigenada, o peróxido de hidrógeno, se emplea contra pulgones, ácaros y hongos como el mildiu, siempre en solución diluida porque pura puede dañar la planta. Actúa por oxidación y es útil sobre insectos de cuerpo blando, como pulgones, trips y cochinillas. La de 10 volúmenes, que equivale al 3%, se consigue en farmacias y supermercados.

Cómo preparar la mezcla concentrada en pocos minutos

La receta lleva dos rodajas de cebolla, un diente de ajo, una cucharadita chica de bicarbonato de sodio (la medida de postre), una cucharada sopera de agua oxigenada y alrededor de medio vaso de agua.

Primero se cortan las rodajas de cebolla y se machacan para que suelten el jugo. El diente de ajo también se tritura antes de sumarlo al recipiente, junto con la cebolla. Después se agregan el bicarbonato, la cucharada de agua oxigenada y el medio vaso de agua, y se mezcla todo bien.

El resultado es un concentrado que todavía no se puede usar: falta la dilución. Existen otros macerados, más concentrados, que llevan cinco dientes de ajo y media cebolla en medio litro de agua y se dejan reposar 24 horas antes de filtrarlos.

También se usa el ajo solo: 100 gramos por litro de agua, machacado, que se agita y se pulveriza. Para hongos, otra opción es una cucharada de bicarbonato y 200 mililitros de leche descremada en un litro de agua.

Dilución y conservación: la proporción correcta para no dañar tus plantas

El concentrado se diluye en aproximadamente 1,5 a 2 litros de agua. Después de mezclar de nuevo, el líquido se pasa a un pulverizador. Nunca se aplica puro sobre las hojas. En esa dilución, el agua oxigenada queda mucho más floja que en las soluciones de uso general para pulverizar, que combinan una parte de agua oxigenada con tres o cinco de agua.

La mezcla ya diluida se conserva hasta tres semanas. Como la luz degrada el agua oxigenada, conviene guardar la mezcla en un envase oscuro, lejos de fuentes de calor y fuera del alcance de los niños.

Para no dañar las plantas, lo prudente es probar primero en pocas hojas y observar durante unos días si aparecen manchas, quemaduras o cambios de color. Esto es clave, porque no todas las especies reaccionan igual al bicarbonato o al agua oxigenada.

Modo de aplicación: frecuencia y técnica para maximizar los resultados

Se rocían las hojas que muestran deterioro, cubriendo tanto la parte de arriba como la de abajo. La de abajo es clave porque ahí suelen esconderse los insectos pequeños. La frecuencia que se recomienda es una vez por semana.

Conviene evitar las horas de sol fuerte, porque este tipo de macerados puede quemar el follaje: lo más seguro es pulverizar a la mañana temprano o al atardecer.

Tampoco conviene pasarse con las aplicaciones. Un uso exagerado del agua oxigenada elimina también microorganismos beneficiosos de la tierra, y con mucha humedad ambiente puede debilitar la planta y hasta favorecer los hongos.

Si tras varias semanas de tratamiento la plaga o las manchas siguen, puede que el problema no sea el que se supone: ahí conviene volver a revisar la planta, el riego y la luz antes de insistir con la mezcla.

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