Este viernes 16, descubrí estos 12 increíbles lugares para disfrutar en el Día Internacional de la Croqueta. Bien crujiente por fuera y suave por dentro: de pescado, de carne, de vegetales o de lo que te imagines, encontrá estos espacios para disfrutar de una manera distinta este platillo sencillo de basta historia.
Día Internacional de la Croqueta: opciones para todos los gustos
Clásicas o reversionadas, de papa, ají de gallina, pescado, carne o vegetales: en el Día Internacional de la Croqueta, una recorrida por restaurantes y bares de la Ciudad de Buenos Aires que celebran este bocado infalible con versiones para todos los gustos y estilos.
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Crujientes por fuera y cremosas por dentro, disfrutá de estas fantásticas opciones que brindan las cocinas porteñas.
A CORUÑA
En A Coruña, la cantina española que desembarcó en el barrio de Versalles con una propuesta centrada en platitos para compartir, las croquetas se distinguen como uno de los puntos fuertes de la carta. La versión de cantimpalo se prepara a partir de una bechamel espesa, trabajada con manteca y harina cocidas a fuego bajo, leche caliente y un relleno generoso de cantimpalo picado, ajo, queso sardo rallado y yema de huevo. Luego se empanan en harina, huevo y pan rallado y se fríen a 180 °C hasta lograr un exterior bien crocante. Se sirven en porción de seis unidades con una mayonesa casera de pimentón ahumado, que aporta un perfil especiado. Completa la oferta la croqueta de pescado y langostinos, de sabor más suave y delicado. Para acompañar, desde el local sugieren vermut La Fuerza servido de grifo o cerveza bien fría, ideales para disfrutar tanto en el salón cálido con guiños a Galicia como en la vereda, que se activa de lunes a viernes desde las 18 h y los fines de semana desde el mediodía.
Dirección: Irigoyen 1801, Versalles.
RONCONCON
Un recorrido por las cocinas de Venezuela, Colombia, México, Perú y Ecuador, abordadas desde una mirada propia, es la propuesta de Ronconcon, plasmada en una carta en clave de picoteo. Dentro de ese esquema, uno de los bocados que sintetiza la identidad del lugar son las croquetas de ají de gallina, inspiradas en el clásico peruano y elaboradas a partir de pollo desmenuzado en una salsa espesa de ají amarillo. La preparación se reboza en casabe —pan de mandioca típico de Venezuela y Colombia—, lo que aporta crocancia sin enmascarar el interior cremoso. Se sirven en porción de tres unidades generosas y se acompañan con salsa ocopa, maní y jalea de ají amarillo, logrando un equilibrio entre picor y dulzor. Para maridar, desde la barra recomiendan el Amarillo Sour, preparado con pisco macerado en ají amarillo, maracuyá y limón, un cóctel fresco y aromático. La experiencia se vive en una casona de Caballito, con ambientación colorida, salón acogedor, mesas en la vereda y un clima distendido.
Dirección: Beauchef 527, Caballito, CABA.
PUNTO MONA
Dentro de la propuesta gastronómica de Punto Mona, las croquetas de papa ocupan un lugar pensado para acompañar la carta líquida y favorecer el formato de mesa compartida. Se elaboran a partir de papas seleccionadas y queso, con una textura interna homogénea y untuosa, envuelta en una capa exterior bien sellada y crocante. El plato se completa con un ketchup de elaboración propia, que aporta un contrapunto ácido y balanceado sin opacar el conjunto. La atención puesta en los insumos y en el proceso de preparación da como resultado una receta directa, bien ejecutada y de perfil definido. Estas croquetas se integran de manera natural a la experiencia de coctelería, con combinaciones posibles como el Rocío de verano con aperol, Tanqueray, Chandon extra brut, piña, frambuesa y lemongrass. Bajo la curaduría de Mona Gallos, ubicado en Chacarita, Punto Mona se caracteriza por una estética industrial con guiños glam, iluminación baja, música en vinilo y una barra central como eje del espacio.
Dirección: Fraga 93, Chacarita.
BESTIAL FLY BAR
En el apartado de entradas de Bestial Fly Bar, las croquetas de ají de gallina aparecen como una preparación de carácter definido. La cobertura, realizada con una mezcla de pan rallado y panko, logra una capa firme y crocante que contrasta con un relleno de textura untuosa y sabor especiado. El plato se sirve con la salsa Bestial, una elaboración de la casa pensada para acompañar y potenciar el conjunto sin desplazar su perfil. Resultan una alternativa apropiada para comenzar la comida y compartir, en combinación con cócteles de autor como el Chavo del 8, elaborado con Smirnoff de tamarindo, limón, maracuyá fresco y almíbar simple. La experiencia se completa en un espacio diseñado para generar impacto desde lo sensorial: Bestial Fly Bar funciona en un piso 11 como un rooftop con vistas abiertas a la ciudad. A esto se suma un diferencial poco habitual en la zona: el bar dispone de estacionamiento propio para sus visitantes.
Dirección: Humboldt 2495, piso 11, Palermo.
RUFINO
Rufino resignifica uno de los grandes clásicos del asado argentino al transformar la tradicional morcilla en unas croquetas crocantes y llenas de carácter, ideales para abrir la experiencia en esta parrilla contemporánea ubicada dentro del hotel Mio Buenos Aires, en Recoleta. Presentadas en piezas redondas de 30 gramos, combinan el embutido con cebolla blanca y de verdeo, nueces, arándanos secos, sal, pimienta y un delicado toque de nuez moscada, logrando un relleno sabroso y equilibrado. El exterior, rebozado en panko y frito hasta alcanzar una textura bien crujiente, contrasta con un interior untuoso, mientras que los acompañamientos —emulsión de manzana verde, alioli y pickle de cebolla morada— aportan frescura, acidez y cremosidad, dando como resultado una entrada armónica que sorprende desde el primer bocado.
Dirección: Av. Pres. Manuel Quintana 465, Subsuelo del Hotel Mío Buenos Aires, Recoleta.
LA BOQUERÍA
En La Boquería, las croquetas de papa rellenas de mozzarella se consolidan como uno de los ítems más demandados de la carta. La preparación sintetiza un cruce eficaz entre la parrilla argentina y los clásicos de la cocina española: exterior dorado y crujiente, interior cremoso y fundente. El proceso técnico explica el resultado: papas hervidas con cáscara, ajo y laurel para preservar el almidón, convertidas luego en puré con manteca y nuez moscada, rellenas con mozzarella y rebozadas en harina, huevo y pan rallado antes de la fritura. Llegan a la mesa calientes, acompañadas de barbacoa casera y perejil crespo. El plato se inscribe en una sección pensada para compartir, que incluye opciones como los huevos rotos con papas de doble cocción, jamón serrano y huevo frito, mientras que la propuesta se completa con una carta de bebidas que reúne cerca de veinte etiquetas de vinos y cócteles frescos de temporada.
Dirección: Soler 5101, Palermo.
NEKO
En Neko, la propuesta gira en torno a la cocina nikkei moderna, con una carta 100 % libre de gluten, en la que la fusión peruano-japonesa se expresa a través de técnica, producto y elecnaciones creativas. Dentro de ese recorrido, las croquetas de ají amarillo se posicionan entre las entradas más pedidas de la casa. Se elaboran a partir de una bechamel bien cremosa con pasta de ají amarillo y harina de arroz, se rebozan con panko especial sin TACC y se sirven cubiertas con láminas de trucha curada en gravlax. El plato se completa con escamas de katsuobushi —bonito seco, fermentado y ahumado— que aportan intensidad umami y un final ahumado. Llegan a la mesa en porciones de cuatro unidades. Para acompañar, el Pisco Sour clásico, con pisco, limón y Angostura, funciona como un maridaje natural por su perfil fresco y equilibrado. La propuesta se puede disfrutar en sus tres locales, ambientados con guiños a la estética japonesa.
Dirección: La Pampa 1391, Belgrano; Velasco 471, Villa Crespo; Mercedes 3940, Villa Devoto.
MADRE ROJAS
Madre Rojas, el restaurante especializado en cortes y vinos de todo el país, con una gastronomía de alto nivel conducido por el chef y sommelier Juan Ignacio Barcos, cuenta con croquetas de cecina wagyu, una de las carnes estrella del lugar. Se trata de un chacinado parecido al jamón que, en este caso, en lugar de cerdo utiliza wagyu. La mezcla para esta creativa receta se prepara con cecina cortada, que luego se apana con panko y se fríe en grasa wagyu. Para la presentación final, se emplata con miel de gochujang -una salsa picante coreana- y alioli para decorar.
Dirección: Rojas 1600, Villa Crespo.
VILLEGAS RESTO
Ubicado en Puerto Madero, Villegas Resto es un restaurante de raíces ganaderas que redefine la experiencia cárnica en este elegante polo gastronómico porteño. En su propuesta, sus creaciones a base de materia prima de excelencia, dialogan con la cocina de autor y aportan variedad a la carta. Una de sus entradas, ideales para abrir el almuerzo, cena o para picar, son los arancini de ternera con romero fresco y alioli de rúcula, una opción que combina técnica, sabor y equilibrio, y que se integra de manera natural al espíritu del restaurante.
Dirección: Alicia Moreau de Justo 1050, Puerto Madero.
TANTA
En su sede de Retiro, Tanta reafirma su identidad de cocina criolla peruana con toques contemporáneos a través de platos pensados para compartir y disfrutar. Dentro de esta propuesta sobresalen las croquetas de choclo, una preparación que combina choclo desgranado con salsa bechamel, queso andino, pasta de ají amarillo y cebolla, rebozadas en panko y fritas hasta lograr un contraste perfecto entre exterior dorado y corazón cremoso, que se sirven con una salsa de rocoto. Para acompañarlas, la carta sugiere bebidas refrescantes como el clásico Pisco Sour o el mocktail frutal La Pomelada, que aportan frescura y equilibrio a esta preparación.
Dirección: Esmeralda 938, Retiro.
OSTENDE
En Ostende, la cocina se organiza alrededor de platos pensados para compartir, con sabores reconocibles y una impronta casera que atraviesa toda la carta. El menú combina recetas de mar, preparaciones familiares y referencias a la tradición italiana, en sintonía con una ambientación al estilo años 70 y espíritu de bodegón. Dentro del apartado de entradas, las croquetas tienen un lugar protagónico: se elaboran con una bechamel firme con portobellos, puerro y ajo, condimentada con queso parmesano rallado, sal y nuez moscada, que se enfría antes del armado, para asegurar la textura adecuada. El rebozado, realizado en doble paso, logra un exterior crocante que encierra un interior cremoso. Se sirven con lactonesa de morrón asado, de perfil suave y apenas ahumado, y funcionan como una entrada que abre la comida con un guiño clásico y reconfortante, ideal para acompañar los vermuts de la casa o los clásicos de siempre.
Dirección: Virrey Loreto 3303, Colegiales.
SIFÓN
La propuesta de Sifón se articula alrededor del ritual de la mesa compartida y de una carta breve, pensada para maridar vermuts y cócteles con soda. En ese marco, los platitos cumplen un rol central y funcionan como aliados naturales de la barra. Entre ellos, las croquetas —disponibles solo en la sede de Chacarita— sobresalen por su perfil definido y su carácter casero. La versión de la casa se prepara con hongos a la plancha integrados a una base de salsa bechamel y se completa con una salsa romesco que aporta contraste y profundidad, elaborada con tomate, pimiento rojo, frutos secos tostados, aceite de oliva, vinagre, ajo y pimentón. Una entrada versátil, pensada para sumar a la mesa y acompañar el ritmo relajado del lugar.
Dirección: Jorge Newbery 3881, Chacarita.















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