19 de marzo 2026 - 14:30

El paraje fantasma de la Patagonia que llama la atención de los turistas más curiosos

Detenido en el tiempo, este lugar es una de las opciones más llamativas para el turismo de exploración, ya que su historia es tan cautivadora como curiosa.

Este sitio guarda una historia más que curiosa, que explica su llamativo presente.

Este sitio guarda una historia más que curiosa, que explica su llamativo presente.

Lucho93z/Wikipedia

La Patagonia argentina resguarda entre sus mesetas los restos de asentamientos que nacieron con un propósito específico y desaparecieron tras cumplir su ciclo. En este contexto, el turismo de exploración sumó recientemente un destino que atrae a los viajeros por su atmósfera detenida en el tiempo y el misterio que rodea a sus construcciones.

Este rincón se distingue por haber albergado a una comunidad durante un proyecto de gran escala, transformándose hoy en un escenario de estructuras abandonadas que la estepa empezó a cubrir.

La propuesta invita a caminar por senderos que guardan historias de un pasado próspero y que ahora ofrecen un entorno de quietud absoluta, convirtiéndose en una opción para quienes desean descubrir un paisaje diferente en medio de una soledad más que particular.

Rincón Chico Captura canal de YouTube: Descubrí tu Destino
El cambio en las estaciones altera este paisaje fantasmal, el cual es visitado por muchos curiosos.

El cambio en las estaciones altera este paisaje fantasmal, el cual es visitado por muchos curiosos.

Dónde se ubica Rincón Chico

Este asentamiento abandonado se localiza en el sudeste de la provincia de Neuquén, emplazado sobre las márgenes de la Ruta Nacional 237. Su ubicación exacta se encuentra a unos 25 kilómetros de la localidad de Piedra del Águila, en una zona marcada por la aridez de la estepa y la cercanía de los murallones que contienen el agua del río Limay.

El terreno donde descansan las ruinas forma parte de un valle que cambió su fisonomía por completo tras la construcción de las represas de la región. El paraje se sitúa en una zona de meseta donde el viento y el sol patagónico golpean con fuerza, acentuando el aspecto de abandono de lo que alguna vez fue una villa planificada para miles de habitantes.

Qué se puede hacer en Rincón Chico

El atractivo principal es recorrer las calles de lo que fue una ciudad moderna que llegó a tener hospital, escuela, centros comerciales y salas de cine para los más de 10.000 trabajadores que vivieron allí. El circuito permite caminar entre las bases de las viviendas y las estructuras que todavía quedan en pie, ofreciendo una experiencia visual impactante para quienes disfrutan de la fotografía de lugares olvidados.

Al no haber habitantes ni restricciones de ingreso, el paraje funciona como un museo al aire libre donde el tiempo parece haberse detenido hace cuarenta años. Los visitantes pueden observar cómo la vegetación natural empezó a romper el pavimento de las antiguas avenidas y cómo el óxido se apoderó de los hierros que sostenían las construcciones principales de este antiguo campamento obrero.

La visita se complementa con la posibilidad de observar desde la distancia la represa Piedra del Águila, cuya construcción fue el motivo del nacimiento y posterior muerte de este pueblo. En los alrededores, es frecuente encontrarse con fauna autóctona como choiques y liebres que ahora transitan libremente por los sectores que antes estaban ocupados por camiones y maquinaria pesada.

Embed - Rincón Chico: las postales de una villa que vive en el recuerdo | Amelia Chua #piedradelaguila

Cómo ir hasta Rincón Chico

Para llegar en vehículo particular desde la ciudad de Neuquén, es necesario tomar la Ruta Nacional 237 en dirección al sudoeste. El trayecto abarca unos 230 kilómetros por un corredor totalmente pavimentado que atraviesa el corazón de la meseta provincial, garantizando un acceso sencillo para los viajeros que se dirigen hacia la zona de los lagos.

Quienes realicen el recorrido desde San Carlos de Bariloche también deben utilizar la misma Ruta 237, manejando unos 200 kilómetros hacia el norte. El acceso a las ruinas es visible desde la calzada principal, lo que permite a los turistas detenerse a explorar el paraje fantasma sin necesidad de realizar desvíos largos ni transitar por caminos de ripio complicados.

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