Conocer los horarios más seguros y el tiempo adecuado, según el tipo de piel, es fundamental para obtener los beneficios de tomar sol sin dañar a la piel.
Exposición al sol: cuántos minutos diarios recomiendan los dermatólogos para obtener vitamina D sin riesgos
Los expertos en dermatología aseguran que hay un límite diario para encontrarnos expuestos al sol y obtener sus beneficios sin dañarnos la piel.
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Es posible aprovechar los beneficios del sol para la salud, sin aumentar los riesgos asociados a la radiación ultravioleta.
Los especialistas en dermatología recomiendan exposiciones breves y controladas al sol, para favorecer la producción natural de vitamina D, un nutriente clave para la salud ósea, el sistema inmunológico y el estado de ánimo, sin aumentar los riesgos asociados a la radiación ultravioleta.
Importancia de la vitamina D para huesos, ánimo e inmunidad
La vitamina D es un nutriente fundamental para el funcionamiento del organismo. A diferencia de muchas otras vitaminas, el cuerpo puede producirla de manera natural cuando la piel se expone a la luz solar, en particular a la radiación ultravioleta tipo B (UVB). Por este motivo, suele conocerse popularmente como la “vitamina del sol”.
Uno de sus roles principales es facilitar la absorción de calcio y fósforo, dos minerales esenciales para mantener huesos y dientes fuertes. Cuando los niveles de vitamina D son bajos durante períodos prolongados, el organismo tiene más dificultades para fijar el calcio, lo que puede derivar en fragilidad ósea, debilidad muscular o mayor riesgo de fracturas, especialmente en personas mayores.
Además de su papel en la salud ósea, la vitamina D también interviene en el funcionamiento del sistema inmunológico. Diversas investigaciones sugieren que niveles adecuados de esta vitamina ayudan al cuerpo a responder mejor frente a infecciones y procesos inflamatorios, ya que participa en la regulación de distintas células del sistema de defensa.
Otro aspecto cada vez más estudiado es su relación con el estado de ánimo y el bienestar emocional. La exposición moderada al sol favorece la producción de serotonina, una hormona asociada con la sensación de bienestar, la regulación del sueño y el equilibrio emocional. Por este motivo, los especialistas suelen señalar que la falta de luz solar puede influir en la aparición de fatiga, apatía o cambios en el ánimo, especialmente durante los meses de menor luminosidad.
También se investiga el vínculo entre la vitamina D y otras funciones del organismo, como la salud cardiovascular, el metabolismo y el sistema muscular, lo que refuerza la importancia de mantener niveles adecuados a lo largo de la vida.
Cuáles son los horarios seguros para tomar sol
Aunque la exposición al sol es necesaria para la producción de vitamina D, los dermatólogos advierten que debe realizarse con moderación y en horarios adecuados para evitar daños en la piel.
En general, se recomienda evitar el sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, ya que durante ese período la radiación ultravioleta alcanza su punto más alto. La exposición en esas horas aumenta el riesgo de quemaduras solares, manchas cutáneas, envejecimiento prematuro de la piel y cáncer de piel.
Por este motivo, los especialistas aconsejan optar por las primeras horas de la mañana o las últimas horas de la tarde, cuando la radiación solar es más baja. Estos momentos del día permiten que el cuerpo pueda sintetizar vitamina D de manera más segura, reduciendo el impacto negativo de los rayos UV.
Incluso cuando la exposición es breve, los dermatólogos recomiendan tomar algunas precauciones. Entre ellas se encuentran proteger el rostro con protector solar, utilizar sombrero o gorra y evitar exposiciones prolongadas. La cara es una de las zonas más sensibles al daño solar acumulativo, por lo que suele ser recomendable protegerla incluso durante exposiciones cortas.
También es importante recordar que la intensidad del sol puede variar según la estación del año y la ubicación geográfica. En regiones cercanas al ecuador o durante el verano, la radiación suele ser más fuerte, por lo que las medidas de protección resultan aún más importantes.
Cuál es el tiempo ideal de exposición al sol según el tipo de piel
El tiempo necesario para que el organismo produzca suficiente vitamina D no es igual para todas las personas. Factores como el tipo de piel, la edad, la cantidad de piel expuesta, la estación del año y el lugar donde se vive influyen en la capacidad del cuerpo para sintetizar esta vitamina.
En términos generales, los dermatólogos suelen recomendar exposiciones cortas de entre 10 y 20 minutos diarios, preferentemente en brazos y piernas, para estimular la producción de vitamina D sin aumentar de forma significativa los riesgos asociados a la radiación solar.
Las personas con piel clara tienden a producir vitamina D con mayor rapidez, ya que tienen menor cantidad de melanina, el pigmento que protege la piel de los rayos UV. En estos casos, entre 10 y 15 minutos de exposición pueden ser suficientes para activar la síntesis de la vitamina.
En cambio, quienes tienen piel más oscura poseen mayores niveles de melanina, lo que reduce la velocidad con la que la piel produce vitamina D. Por ese motivo, pueden necesitar entre 20 y 30 minutos de exposición para obtener el mismo efecto.
La edad también influye en este proceso. Con el paso de los años, la piel pierde parte de su capacidad para producir vitamina D, por lo que los adultos mayores pueden requerir exposiciones algo más frecuentes o recurrir a la alimentación y suplementos, siempre bajo supervisión médica.
Sin embargo, los especialistas advierten que aumentar demasiado el tiempo de exposición no incrementa significativamente la producción de vitamina D. Una vez que el cuerpo alcanza el nivel necesario de radiación, deja de producir más vitamina, pero el daño solar continúa acumulándose en la piel.
Por eso, la recomendación general es mantener exposiciones moderadas y regulares, acompañadas de protección solar adecuada, controles dermatológicos periódicos y una alimentación equilibrada que incluya alimentos ricos en vitamina D, como pescados grasos, huevos y lácteos fortificados.
De esta manera, es posible aprovechar los beneficios del sol para la salud sin aumentar los riesgos asociados a la radiación ultravioleta.
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