8 de marzo 2026 - 10:44

Glaucoma, una enfermedad silenciosa que puede provocar pérdida de la visión si no se detecta a tiempo

Especialistas advierten sobre la importancia de los controles oftalmológicos periódicos, especialmente a partir de los 40 años. En Argentina, gran parte de la población desconoce esta afección y nunca se realizó un control de presión ocular.

El glaucoma puede ser detectado a tiempo

El glaucoma puede ser detectado a tiempo

Pixabay

El glaucoma es una enfermedad que afecta al nervio óptico, la estructura encargada de llevar la información visual desde el ojo hasta el cerebro. Aunque su evolución suele ser lenta y sin síntomas evidentes, puede provocar una pérdida irreversible de la visión si no se diagnostica y trata a tiempo.

En el marco de la Semana Mundial del Glaucoma, que se desarrolla entre el 8 y el 14 de marzo, especialistas remarcaron la necesidad de realizar chequeos oftalmológicos de rutina. El objetivo es detectar tempranamente una patología considerada la principal causa de ceguera irreversible en el mundo.

A nivel global, más de 80 millones de personas conviven con esta enfermedad. Sin embargo, cerca de la mitad no lo sabe debido a que en las primeras etapas no suele manifestar síntomas claros. En la Argentina, se estima que más de un millón de personas tienen glaucoma, una cifra que representa más del 6% de la población mayor de 40 años y que asciende al 10% entre quienes superan los 70.

Además, el desconocimiento sigue siendo alto: aproximadamente el 50% de los argentinos no sabe qué es el glaucoma ni se realizó una medición de presión ocular en los últimos años.

“El glaucoma es una enfermedad crónica y progresiva que deteriora el nervio óptico y produce una pérdida gradual del campo visual. El mayor problema es que no genera dolor ni señales tempranas, por lo que muchas veces el diagnóstico llega cuando el daño ya es irreversible”, explicó el oftalmólogo Gabriel Bercovich, especialista en glaucoma y vicepresidente de la Asociación Argentina de Glaucoma (ASAG).

Glaucoma: la importancia de los controles desde los 40 años

La probabilidad de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad. Por ese motivo, los especialistas recomiendan realizar controles oftalmológicos anuales a partir de los 40 años, incluso antes en personas con factores de riesgo como antecedentes familiares, presión intraocular elevada, diabetes, miopía o hipermetropía de alto grado.

“No es necesario esperar a tener síntomas para consultar. La clave es diagnosticar la enfermedad antes de que el paciente perciba cambios en su visión. Hoy contamos con tratamientos eficaces, como gotas que reducen la presión ocular o procedimientos con láser, que permiten preservar la visión si se actúa a tiempo”, señaló la médica oftalmóloga Anahí Lupinacci, especialista en glaucoma y subjefa del servicio de oftalmología del Hospital Universitario Austral.

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La probabilidad de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad. Por ese motivo, los especialistas recomiendan realizar controles oftalmológicos anuales a partir de los 40 años.

La probabilidad de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad. Por ese motivo, los especialistas recomiendan realizar controles oftalmológicos anuales a partir de los 40 años.

Quienes reciben el diagnóstico deben mantener controles regulares durante toda la vida, generalmente una o dos veces por año, para evitar el avance del daño ocular.

El control de la presión ocular, una clave para la detección

Uno de los principales factores asociados al glaucoma es la presión intraocular elevada, que con el tiempo puede dañar el nervio óptico. De acuerdo con especialistas, una presión ocular considerada normal suele ubicarse entre 10 y 21 mmHg.

“En Argentina, cerca del 40% de la población no se midió la presión ocular en los últimos cinco años. Este es el principal factor de riesgo de la enfermedad y, si no se controla, puede generar alteraciones en el campo visual, discapacidad visual e incluso ceguera”, explicó la oftalmóloga María Angélica Moussalli, del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Entre los tipos de glaucoma se encuentran el congénito, el juvenil, el primario de ángulo abierto o cerrado y el secundario, que puede aparecer tras traumatismos o por el uso prolongado de corticoides. El más común es el glaucoma primario de ángulo abierto, que suele manifestarse a partir de los 35 o 40 años.

El tratamiento tiene como objetivo reducir la presión intraocular y frenar la progresión de la enfermedad. Dependiendo del caso, puede incluir el uso de gotas diarias, procedimientos con láser o intervenciones quirúrgicas. Los especialistas remarcan que seguir correctamente las indicaciones médicas y no interrumpir la medicación es fundamental para preservar la visión.

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