La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos advierte sobre consecuencias no tan lejanas al presente que devendrán del empeoramiento del cambio climático en los próximos años. Aunque era algo previsible, se afirma que algunas regiones del mundo serian inhabitables dentro de 50 años.
La NASA alertó que faltan muy pocos años para que estos lugares del mundo no puedan habitarse
Con el cambio climático cada vez más instalado y el calentamiento global el aumento, el organismo advierte sobre las consecuencias en un futuro cercano.
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¿Qué zonas del planeta podrían ser inhabitables en 50 años?
Si se calcula la lejanía, seria aproximadamente para 2070 que varios lugares del planeta sufrirían cambios drásticos en factores ambientales y por lo tanto, la especie humana no podría refugiarse en estos territorios. Esto se debe a que las temperaturas y la humedad serían muy altas.
Aumento de temperatura y humedad
Este dato se obtiene de un indicador térmico en particular llamado Bulbo Húmedo. Se trata de una medida de la temperatura del aire que tiene en cuenta factores como el ambiente y la humedad: calcula qué se siente en la piel cuando está húmeda y expuesta al aire.
Según menciona la NASA, esto permite identificar qué regiones del mundo están en riesgo de ser peligrosas para la vida humana. La temperatura y la humedad son los factores afectados por el calentamiento global cuyo empeoramiento más se sintió en estos últimos años.
5 zonas del mundo que no podrán habitarse
Según la NASA, las zonas del mundo que se volverán peligrosas para la vida humana en términos ambientales:
Sur de Asia
El Sur de Asia se perfila como una de las zonas más vulnerables al calentamiento global. Estudios climáticos advierten que hacia el año 2070 podrían registrarse temperaturas de bulbo húmedo superiores a los 35 °C, un umbral crítico para la supervivencia humana.
En estas condiciones, el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura a través del sudor, lo que vuelve peligroso incluso permanecer al aire libre por períodos prolongados, aun para personas jóvenes y sanas. La combinación de altas temperaturas, humedad extrema y escasa infraestructura de adaptación agrava el riesgo sanitario y social.
Golfo Pérsico
En el Golfo Pérsico, las temperaturas ya se encuentran entre las más altas del mundo y los modelos climáticos indican que seguirán aumentando en las próximas décadas. El crecimiento urbano acelerado, la dependencia de combustibles fósiles y la escasez de agua dulce potencian los efectos del calor extremo.
La combinación de temperaturas elevadas y humedad podría hacer que algunas zonas resulten prácticamente inhabitables hacia 2070, obligando a modificar hábitos laborales, infraestructura urbana e incluso a contemplar desplazamientos poblacionales.
Mar Rojo
La región del Mar Rojo enfrenta un escenario similar, con olas de calor cada vez más intensas y prolongadas. El aumento de la temperatura del aire y del mar impacta no solo en la salud humana, sino también en los ecosistemas marinos y en las actividades económicas locales.
De mantenerse las tendencias actuales, el estrés térmico combinado con altos niveles de humedad podría superar los límites de tolerancia humana, reduciendo drásticamente la habitabilidad de varias áreas costeras.
Partes de China y el sudeste asiático
En algunas zonas de China y del sudeste asiático, el riesgo no solo proviene del cambio climático global, sino también de factores locales como la urbanización intensiva y la deforestación. Estas regiones podrían experimentar condiciones extremas de calor y humedad en las próximas décadas, aunque el marco temporal exacto aún presenta incertidumbres.
Sin embargo, la pérdida de cobertura vegetal y el uso intensivo de recursos naturales podrían acelerar el aumento de la temperatura ambiental y reducir la capacidad de adaptación de las poblaciones.
Brasil
En Brasil, el impacto del calor extremo está estrechamente ligado a la deforestación, especialmente en la Amazonía. La tala de árboles altera los ciclos naturales de humedad y temperatura, incrementando la frecuencia de olas de calor y sequías.
Si esta tendencia continúa, algunas regiones del país podrían enfrentar condiciones climáticas cada vez más hostiles para la vida humana, afectando tanto a las grandes ciudades como a comunidades rurales y ecosistemas clave.
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